Críticas

El amanecer del planeta de los simios

El amanecer del Planeta de los Simios

Llega a España la siguiente entrega de la saga de El planeta de los simios, una nueva historia contada desde un enfoque completamente diferente al de El origen del planeta de los simios. Con diferentes directores y reparto nuevo para este film, no parecen siquiera de la misma familia, de no ser por los monos parlantes.

Será que la precuela del 2011 tenía tintes del origen de esta idea, tintes (muy débiles y finos) de la novela de Pierre Boulle, y por tanto, había un comienzo, un nudo y un desenlace. Podía disgustar o enamorar, pero los cánones y la estructura estaban claras. Las expectativas con este largometraje que viene eran muy altas, y cumple a la perfección en el apartado visual, pero el argumento flojea y desentona en más de dos horas de film que se acaban haciendo largas.

El amanecer del planeta de los simios

Con una primera media hora que evoca al maestro Kubrick – aunque se aleja de la intención filosófica y metafórica de Stanley-  y su 2001: Una odisea en el espacio, los monos son los protagonistas y la manera en la que el director Matt Reeves se interna en una sociedad imaginaria, con el ambiente, con los movimientos y con la estética del lugar quedando latente ese «amanecer» cultural que quiere mostrar la película, son soberbios. Esa media hora inicial merece el precio de la entrada. Ambos directores son neoyorquinos, no diría que es coincidencia encontrar parecido.

Pero al entrar en el meollo de la historia, sobrevuela por tu mente esa frase de: «Esto es más de lo mismo». Un argumento de una guerra entre dos culturas diferentes. Parece que unos ganan pero luego no, parece que uno muere pero se salva en el último segundo, parece que uno es bueno y es malo, parece que uno es malo y es bueno. Sientes rabia al ver la película, puesto que las opciones creativas de las que disponían eran inmensas.

El amanecer del planera de los simios

Si todos sabemos que en algún momento los monos ganarán -disculpen el spoiler del film de 1968-, que haya valor y se juegue con el guión. Este film no tenía por qué ser un puente hacia la película de Franklin Schaffner. El amanecer del planeta de los simios podía haber dado un giro de argumento al largometraje anterior. Pero no, el film se deduce como un «Padre Nuestro». Faltó valentía. 

En cuanto a su potencia visual, su escenografía, y su puesta en escena… faltan palabras y sobran babas en la camisa. Es sencillamente espectacular no discernir el techo de la ciencia ficción. Es una gran noticia poder decir: la ciencia ficción no tiene límites visuales. Pero si los tienen argumentales. Hace 30 años, los monos eran de plástico y el argumento de oro platino. Ahora, los monos son de piel, pelo y hueso, pero el argumento es de plástico fino.

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