Hoy se cumplen 10 años sin uno de los mejores actores de las últimas décadas. Robin Williams, conocido especialmente por su faceta cómica, pero que, como veremos a continuación, también demostró ser un maestro en sus papeles más dramáticos, tuvo su época dorada entre finales de los 80′ y toda la década de los 90′. Su estilo inconfundible y esa facilidad para emocionarnos y hacernos reír como nadie, se ganó el cariño de toda una generación. Y creo acertar si digo que así fue de manera especial para la gran mayoría de los que vivimos nuestra infancia en esos años.

Para la historia quedarán todas sus películas y, sobre todo, sus personajes inolvidables. Todos ellos han hecho posible que, para todo amante del cine, Williams ocupe un lugar especial entre nuestros recuerdos cinéfilos más preciados. En La Vida Es Cine hemos querido honrarle recordando 10 de sus películas más emblemáticas, con alguna que otra que hemos tenido que dejar en el tintero. Estoy segura de que más de una de las siguientes se encuentra entre vuestras películas favoritas del actor. Y es precisamente por eso por lo que Robin Williams será eterno, porque somos millones los que le seguiremos recordando.


Esta película nos trasladaba a la Guerra de Vietnam, donde un militar norteamericano pinchadiscos (Williams) tomaba el mando al micro de la emisora de radio de los soldados. Su estilo ácido, divertido y cargado de crítica política causó sensación entre las tropas pero, como era de suponer, no provocaba el mismo entusiasmo entre los altos cargos. Su brillante interpretación, en la que ya demostraba que tenía un largo recorrido en la comedia dramática, le valió al actor su primera nominación al Oscar.


«¡Oh capitán, mi capitán!» es sin duda una de las frases de cine más reconocidas por cualquier cinéfilo. Escucharla nos traslada a esa mítica escena de protesta en las aulas, de ese «la unión hace la fuerza» que unos alumnos demostraron para defender a su profesor más querido. El club de los poetas muertos es uno de esos films que nos invitan a preguntarnos cuáles son nuestros verdaderos sueños. Una vez más, Williams obtuvo una nominación al Oscar por su interpretación del profesor que realmente consigue marcar a sus alumnos, pero todavía no había llegado su momento…


Ya en la década de los 90′, Williams nos regaló esta joya de la mano de Steven Spielberg, en la que nos invitaban a soñar con la continuación de la historia de Peter Pan. Williams se ponía en la piel de un Peter ya adulto que ha olvidado su infancia en Nunca Jamás y, en consecuencia, cualquier atisbo de imaginación y entusiasmo por la magia. Hasta que Garfio rapta a sus hijos y, para recuperarlos, se verá obligado a volver a confiar, creer en las hadas y aferrarse a un pensamiento feliz que le lleve a volar.


Seguramente uno de sus papeles más queridos por los pequeños de la casa sea el de la Señora Doubtfire. Una película familiar, en la que Williams, en pleno proceso de divorcio, se hace pasar en secreto por una mujer mayor para hacerse cargo de la limpieza del hogar y las labores de niñera para conseguir así pasar más tiempo con sus hijos y recuperar la familia que había perdido.


Jumanji no es solamente una de las películas fundamentales de la filmografía de Williams, también es un imprescindible del cine de aventuras de la década, por ser capaz de sorprender con un argumento tan divertido como apasionante y original. Un juego de mesa capaz de traer los peligros de la jungla y enfrentarlos a sus jugadores comparte protagonismo con Williams y mantiene al espectador en constante alerta y tensión.


Una de las características principales de Robin Williams siempre fue esa mirada de niño que conservó durante toda su vida. Por eso, probablemente el papel de Jack haya sido uno de los más acertados para el actor. En esta película, interpreta a un niño que sufre una enfermedad por la que su cuerpo crece cuatro veces más de lo normal, lo que le lleva con tan solo 10 años a aparentar 40. Con esa edad abandona los estudios en casa para continuarlos por primera vez en su vida en un colegio en el que tendrá que tendrá que superar sus temores por encajar y sus compañeros deberán dejar a un lado todo prejuicio. Sin duda, uno de sus trabajos más entrañables.


Y con esta sí, por fin le premiaron con un Oscar por su papel secundario en El indomable Will Hunting. Williams interpreta al psicólogo (y finalmente amigo consejero) de un joven con una mente prodigiosa pero con muchos problemas personales. Con gran dificultad, tratará de derribar sus muros de autodefensa para evitar que eche a perder su vida y construya un futuro mejor, sin perder en el camino a los que más quiere.


En esta fantasía que escapa de lo terrenal, Williams es un hombre que, tras perder a sus dos hijos, fallece también en un accidente de tráfico, dejando a su mujer en la más absoluta tristeza. Mientras ella lucha por no derrumbarse, él descubre las maravillas del más allá.


Basada en hechos reales, Patch Adams es una de las películas más emotivas del actor. Imposible verla sin un buen paquete de pañuelos al lado para sobrellevar los lagrimones que sin duda os caerán con esta historia en la que un médico cambiará por completo los métodos convencionales de trato a pacientes con cáncer, haciendo de la risa parte del tratamiento y demostrando la importancia que tiene la alegría y el optimismo en la lucha por la vida.


A finales de los 90′, cuando la inteligencia artificial seguía siendo un terreno absolutamente futurista y de ciencia ficción, Robin Williams se pone en el «metal» de Andrew, un robot doméstico con apariencia humana que poco a poco se acaba convirtiendo en uno más de la familia. La película le sigue a lo largo de los siglos, planteando no solamente la adaptación de estas creaciones a las siguientes tecnologías, sino también interesantes debates éticos sobre la relación de los humanos con la inteligencia artificial… y viceversa.

Este ha sido nuestro repaso, pero sin duda el mayor homenaje que podemos hacerle es ver estas y todas sus películas, disfrutándolas como el primer día y manteniéndole vivo en nuestros recuerdos.