Asistimos al pase de prensa que ha ofrecido Rafael Gordon en Madrid, concretamente en la Sala Berlanga, de su nueva película Mussolini va a morir. Después del pase, el propio Rafael nos comenta amablemente que enseguida nos responderá a todas las preguntas y la verdad sea dicha, lo ha hecho de manera encomiable.
Empezamos la rueda de prensa hablando de Mussolini va a morir, pero de la obra de teatro que cuenta con los mismos actores que en la película, Miguel Torres y Julia Quintana, también presentes en las sillas y con micrófono en mano. El director quiso trasladar esta obra a la gran pantalla, para poder otorgar al público su visión sobre el último día que el Duce Benito Mussolini y su amante Claretta Petacci podrán ver la luz del sol a través de los barrotes de un habitáculo cochambroso, pues serán fusilados al día siguiente.
La pregunta que abre el coloquio es la de por qué llega en este momento este film, a lo que Rafael responde: «Estamos rodeados por una masa fascistada». «A día de hoy, la masa sigue estando sometida por otros hombres. Vivimos en un fascismo constante, que son el de «los unos y los otros», y la humanidad no puede avanzar con dos ideas. Me extraña que esta película no se haya hecho antes, porque es una necesidad en este momento». También nos deja claro en varias ocasiones que el motivo de su cine en general es que la película sobreviva al tiempo: «Puede que algunas películas no arrasen en el momento, pero si perduran en el tiempo. Cuando Mussolini debe morir se vea dentro de 30 o 40 años la gente pensará que había alguien que se preocupaba de la conciencia social».
Rafael Gordon no puede evitar deshacerse en elogios hacia sus actores. No tiene más que palabras de agradecimientos tanto para Miguel como para Julia, y resalta que la película se la debe a ellos. La siguiente pregunta de hecho, se la hacemos a Miguel Torres, que se mete dentro del dictador italiano y nos va a contar como se prepara el personaje: «Conocí a Rafael en el Instituto Cervantes y hablamos de teatro. Nada más lejos de mí que Mussolini, pero creo que más que indagar en el ser humano, hay que investigar las causas de los actos del dictador. Un papel así siempre es atractivo para un actor». «Él me pasó un guión, lo leí, y excavé en él sin prejuicios para encarnar a un personaje de ese tipo».
La cinta está inspirada en su propia obra homónima, así que despierta dudas acerca de si es demasiada «teatral», ya que se desarrolla en un solo escenario y tiene los mismos diálogos que en el teatro. Rafael resalta en cambio la diferencia entre el cine y el teatro, y explica que cuando hace cine hace cine, y que cuando hace teatro hace teatro. «Solamente hago cine. En mi cerebro solamente existe la emoción». Y nos pone un claro ejemplo: «Cuando era joven y estaba besando a una chica, no la preguntaba ¿estás haciendo teatro?, no hay ningún momento en la vida en el que no estemos haciendo teatro».
Todos ensalzan el ambiente de trabajo en los días de rodaje llevado a cabo en Segovia. Miguel dice que el ambiente es uno de los factores que más importan. «Rafael supo rodearse de gente profesional y humanamente rica». Por su parte, Julia Quintana también se queda con ese aspecto: «Me quedo con el equipo. Trabajar con ellos ha sido fantástico. Lo que recuerdo era trabajo, porque había ambiente de trabajo». «El espacio de rodaje era una sala de aproximadamente 9 m², con todo el equipo ahí metido».
Pica la curiosidad de como esta pequeña producción va a distribuirse. Por eso se lo preguntamos al director. «Evidentemente el público ha desertado del cine. Las películas de arte y ensayo americanas, publicitadas y premiadas tienen mucha mejor cabida. De vez en cuando mis películas entran en ciclos donde se me recupera de cierto modo. He tenido suerte en mi vuelta al cine, porque Pirámide Films me ha estrenado todo. En Gran Vía, en el Real Cinema, en los Renoir… No es cine comercial habitual. Hay directores de salas de cine que no me cogen el teléfono, pero como digo, quiero que la película perdure en los años».
Por último, Julia, que encarna a Claretta, nos cuenta como vivió su personaje. Claretta apenas tiene unas líneas de diálogo en Mussolini va a morir, pero su trabajo no pasa desapercibido. «Veníamos ya de la obra teatral, realmente la película y el trabajo se basa en ella. Sobretodo trabajamos la escucha, simplemente con eso íbamos reaccionando igual que en la vida real. Claretta escucha a Mussolini. En cuanto a la preparación empecé leyendo unos cuantos libros sobre Claretta Petacci, y después ensayando para escuchar y que Miguel tuviera compañera en la obra, ya que al principio iba a ser un monólogo interpretado protagonizado únicamente por Mussolini».
Así acaba la rueda de prensa, de una forma amigable y comentando otras anécdotas que suceden entre el equipo de rodaje de esta peculiar cinta.



