Dos números marcan la última entrega de la saga Bond: el 23 y el 50. El primero representa el puesto que ocupa en la larga lista de películas del agente británico. El medio centenar, los años transcurridos desde aquella ya lejana Agente 007 contra el Doctor No. Todos los implicados en esta producción, que a punto estuvo de no realizarse, han vivido y crecido con Bond.
Así lo cuenta Sam Mendes, el director: “He seguido la saga toda mi vida, pero mi fanatismo no llegó hasta Casino Royale. Me siento orgulloso de contribuir a este legado”.
Para el responsable de American Beauty y Revolutionary Road este supone un cambio drástico de registro. Y, además, un reencuentro con sus raíces. “Ha sido como volver a casa, a mi hogar, a trabajar con mis actores favoritos”. Además, señala con humor que la recaudación del primer fin de semana de Skyfall ya es superior al dinero recaudado a nivel global de su anterior trabajo.
Junto a Daniel Craig, considerado ya uno de los mejores Bond, si no el mejor, que ha visto la pantalla grande, se encuentra Javier Bardem, encarnando a Raúl Silva, el malvado de la función. Craig solo tiene buenas palabras para su compañero: “Bardem es todo un caballero y un gran actor. Es mi villano favorito”. Por su parte, el intérprete español razona lo que le atrajo del proyecto: «Encontré en el guión escenas bien construidas y diálogos llenos de matices. Hablar con Mendes me convenció definitivamente. Hemos trabajado con tanta libertad que parecía un film independiente”. También recalca el nivel de familiaridad y confianza que halló en el rodaje.
Entre ese equipo también figura Naomie Harris en el papel de Eve, la fundamental chica Bond, que esta vez se muestra más autónoma y menos decorativa: “Intentamos crear un nuevo prototipo, original, no obsoleto, pero con los elementos clásicos de enigma y glamour”. Además, la protagonista de 28 días después asegura lo difícil que es lidiar con Bond, y la dureza del proceso de preparación para las escenas de acción: cinco días a la semana durante dos meses.
Sam Mendes asegura que esta entrega es más siniestra, acorde con los tiempos que se viven: “Bond siempre ha sido un antihéroe, cínico y lleno de conflictos. Ama y odia la vida. Hemos logrado una oscuridad que no era alcanzable en las primeras películas”.
Solo queda ir al cine y comprobarlo.





