Homo homini lupus. El hombre es el lobo para el hombre reza esta locución latina que el filósofo británico Thomas Hobbes popularizó allá por el siglo XVII, y nuevamente el cinematógrafo nos trae a la gran pantalla una prueba irrefutable de ello. 12 años de esclavitud es el relato de una de las mayores vergüenzas de la humanidad pero al mismo tiempo es también la historia de un espíritu inquebrantablemente libre a pesar de los yugos que lo esclavizaron durante más de una década.
Solomon Northup se valió de su ingenio para sobrevivir 12 años en las sanguinarias plantaciones sureñas dominadas por esclavistas convencidos, en las que los Derechos Humanos tardarían todavía un siglo en penetrar. Siguiendo la estela de Tarantino y su Django desencadenado, el cineasta londinense Steve McQueen nos presenta en este film su particular condena de la esclavitud de la mano de un documento histórico casi inédito: el relato veraz de Solomon Northup.
Fiel a su estilo transgresor y emotivo, el director británico hilvana esta historia en torno a un sobresaliente Chiwetel Ejiofor en el papel de Solomon, un personaje protagonista inmenso en todos los giros narrativos de la trama. Además, el idilio McQueen-Fassbender continúa tras la brutal Hunger y la aclamada Shame, esta vez con un Fassbender en el rol de malo malísimo, representando los estándares ideológicos y de conducta del hombre blanco del sur.
12 años de esclavitud cierra su reparto con personajes secundarios de lujo como Benedict Cumberbatch, Sarah Paulson o Brad Pitt, cautivador en las dos escenas en las que hace su aparición. Mención aparte merece la debutante Lupita Nyong’o interpretando a la esclava Patsey. La actriz keniana empapa de dulzura a un personaje condenado al maltrato por despertar los sentimientos más radicalmente encontrados en sus amos.
Una vez más, McQueen hace gala de su maestría como director logrando sacar la mejor interpretación de cada uno de los intérpretes de su reparto. El guión a cargo de John Ridley es otro de los platos fuertes de 12 años de esclavitud, con diálogos cargados de connotación y con golpes de efecto rigurosamente medidos para arrebatarnos una sonrisa o una lágrima en el momento más inesperado.
Al igual que en el resto de la filmografía de McQueen, en esta cinta la música ocupa un lugar estético destacado por protagonizar dos de las escenas de mayor carga emocional e ideológica, mediante el fundido de melodía y diálogo en sus respectivos momentos álgidos. El oscarizado compositor Hans Zimmer pone su música a disposición de la trama y el resultado final del largometraje son 133 minutos de obra maestra por la suma de sus pequeños detalles brillantes.
Con 7 nominaciones a los Globos de Oro, 12 años de esclavitud se postula como una de las candidatas a los Premios Oscar el próximo mes de marzo en competencia directa con El mayordomo de Lee Daniels por abordar temáticas tan relacionadas como subversivas. Un consejo, no esperéis al dictamen del Teatro Kodak para visionar el nuevo trabajo de Steve McQueen pues el cine ya ha aguardado demasiado tiempo a la espera de una joya como ésta sobre la esclavitud.