Pocos directores son capaces de despegarse hasta tal punto de los arquetipos cinematográficos como para llegar a crear un estilo único y distintivo. Nacho Vigalondo puede presumir de formar parte de ese reducido grupo, y con Colossal, su cuarto largometraje, lo ha vuelto a demostrar. Sin entrar en gustos o afinidades, nadie puede discutirle el mérito de concebir y plasmar unas ideas tan originales como disparatadas. Como tampoco hay duda de que seguidores y detractores de su cine suelen compartir un común denominador: la perplejidad absoluta.
Ante un argumento tan delirante y sorprendente, no tenemos más remedio que rendirnos y desear descubrir cada vez más, poder profundizar en las ocurrencias de este genio loco.
Gloria (una Anne Hathaway totalmente entregada al universo vigalondiano) es una joven con problemas con el alcohol que, después de que la deje su novio, se ve obligada a dejar Nueva York y volver a su pueblo natal. Allí se reencuentra con un antiguo compañero de colegio (Jason Sudeikis) que le ofrece trabajo en su propio bar y rápidamente entra en su círculo de peculiares amigos. Hasta aquí todo parece entrar dentro de lo que podría ser la trama de cualquier film al uso. Pero pronto la historia se complica con la aparición en Seúl, al otro lado del mundo, de un extraño monstruo mezcla de Godzilla y extraterrestre que parece tener una extraña conexión con nuestra protagonista.
Ante un argumento tan delirante y sorprendente, no tenemos más remedio que rendirnos y desear descubrir cada vez más, poder profundizar en las ocurrencias de este genio loco. Y entonces es cuando el entusiasmo se desinfla. A mitad de este colosal viaje, Vigalondo nos lleva a perdernos por caminos demasiado secundarios, mucho menos atractivos y más predecibles. La magia del primer encanto se va perdiendo conforme avanza la historia, haciéndonos desear, ahora, que el evidente desenlace termine de llegar.
Colossal deja el amargo sabor de ver cómo un film que prometía tantísimo va perdiendo fuelle al desviarse demasiado de su eje central. Pero con todo, y aunque parezca contradictorio, no podemos dejar de recomendar su visionado. En su balance final pesan más todas sus peculiaridades y su magnífica interpretación protagonista. Así pues, por ser tan diferente a lo que hayas podido ver hasta ahora, no te la pierdas y júzgala por ti mism@.