El abuelo que saltó por la ventana y se largó

El abuelo que saltó por la ventana y se largó es un film sueco basado en una famosísima novela homónima, que ha tardado en adaptarse menos que Los hombres que no amaban a las mujeres. Felix Herngren ha corrido, para que luego digan de Hollywood. Sin embargo, no puede siquiera igualar el nivel que presentaba la obra de Larsson. Un film de dos horas, plagado de historias, y sin embargo con un ritmo aburrido que te hace mirar el reloj más de lo debido.

Las comedias introspectivas tienen peligro. Si flaqueas por alguno de sus mil recovecos, has fracasado. Este film sueco te deja tan frío como los fiordos vecinos – perdón por el tópico- y cumple sin marcar, y funciona sin arrancar. Además, recuerda mucho a otras películas. El protagonista recuerda enormemente a El Notas de El Gran Lebowski, mientras que el policía protagonista es clavado a Tom Sellers en La Pantera Rosa.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

La trama, sin embargo, tiene tintes (y tinteros) de Forrest Gump, incluso los gestos del protagonista (Robert Gustafsson) evocan al ‘panoli’ que interpreta Tom Hanks. Pero claro, el director no es ni de lejos uno de los hermanos Coen, ni Gustafsson es Tom Hanks. Ni como secundario está Tom Sellers ni la trama enganchará por Europa. Consigue que hablar de hombres claves en la historia del mundo sea aburrido, y los chistes tienen gracia uno de cada cuatro. Es una comedia, correcta, sencilla y plana. Cumplirá en su país, pero al coger el avión a tierras extranjeras se quedará ahí, agradando a uno de cada cuatro.