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Críticas

El cuarto pasajero

Con El cuarto pasajero, los incondicionales del humor delirante de Álex de la Iglesia, nos encontramos una vez más ante una de esas comedias de situaciones tan alocadas como lo son sus protagonistas. El punto de partida parece de lo más simple y cotidiano. Julián (Alberto San Juan) se dispone a emprender un viaje en su coche con Lorena (Blanca Suárez), una chica mucho más joven que él, con la que lleva meses compartiendo coche para hacer esa ruta y de la que está enamorado hasta las trancas. Como casi siempre, para compartir gastos, a través de una aplicación conciertan realizar el viaje con otros dos desconocidos, que harán que el viaje se vaya complicando a cada kilómetro que pasa.

El director pisa a fondo el acelerador en casi todo momento, para darle a la cinta un ritmo imparable, de un drama a otro mucho más monumental que el anterior. Quizá por eso, los momentos en los que la historia de amor evoluciona, se perciben a veces como frenazos en seco, sobre todo en algunas de las escenas finales en las que la acción trepidante (y tan absurda como entretenida) se entremezcla con lo empalagoso.

Mención especial merece el papel de Ernesto Alterio, con la construcción de un personaje tan odioso como tronchante, con el don de despertar la ira del protagonista (junto a la nuestra) y, a la vez, el deseo de seguir viendo sus desastres y escuchando sus delirios.

Por esos desniveles en los que entra en alguna ocasión, no quedará a la altura de otras historias como Perfectos desconocidos, El bar o La comunidad, pero sí nos garantizará una hora y media de entretenimiento a toda velocidad.

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Periodismo de formación, Marketing de profesión. Barcelona. Vivo enamorada del cine desde que tengo uso de razón en todos sus géneros, épocas y orígenes. El motociclismo, la fotografía, la lectura y la comunicación son mis otras grandes pasiones.

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