La crisis económica en la que todavía nos encontramos ya ha servido como fondo de varias historias, tanto en el cine como en las series, que han profundizado en el tema desde la perspectiva de los que la provocaron con sus innumerables excesos como desde la de los que la han sufrido en sus propias carnes. Adam McKay se adentra en un tema tan delicado como éste desde una mirada no visto hasta el momento y valiéndose de su trayectoria dirigiendo comedias para rebajar un auténtico drama a un nivel mucho más cómico, quizá por aquello de «reír por no llorar».
Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Brad Pitt interpretan a algunos de esos pocos genios del mundo de la bolsa y las finanzas que supieron prever la que se nos venía encima años antes de que estallara la crisis económica en todo el mundo. ¿Y cómo reaccionaron al llegar a esa conclusión? Todos ellos decidieron apostar contra el sistema económico y los bancos ante la incrédula mirada de los que se creían eternamente poderosos.
La gran apuesta se vale del estilo de Martin Scorsese, de ese ritmo trepidante, esa imagen y ese punto humorístico de títulos como El lobo de Wall Street. Eso sí, es evidente que se encuentra muy por detrás de ese nivel, más por mérito de Scorsese que por la falta de aciertos del film de McKay. Las pausas explicativas protagonizadas por Margot Robbie o Selena Gomez le ofrecen ese carácter diferencial a la película, nos brindan algunos de los momentos más divertidos y, asumámoslo, nos ayudan a no perdernos en los discursos económicos a los que los más comunes de los mortales no estamos tan habituados.
Con semejante cartel, el éxito de sus interpretaciones estaba más que garantizados. Destaca sobre el resto, pese a tener un papel más secundario en la película, un Christian Bale que vuelve a maravillarnos con un personaje de lo más pintoresco y fuera de lo común.
La gran apuesta es de visión obligada para todos. Trabajadores de clase media-baja, empresarios y banqueros tendrán la oportunidad de analizar lo ocurrido a nivel global y reflexionar sobre ello, teniendo presente un triste aviso final: vamos camino de repetir ciclo, nadie ha aprendido la lección.