Si algo ha quedado demostrado con Larry Crowne es que el simple hecho de contar con dos pesos pesados de Hollywood no garantiza que el producto final sea mínimamente interesante. Y es que por mucho que se esfuercen Tom Hanks y Julia Roberts por conseguir que el film goce de algún ápice de emoción, el guión no da para más. Digo el guión porque la historia podría haberse exprimido mucho mejor y de haberse presentado con otro planteamiento el espectador habría disfrutado de una película con fondo y buen argumento.
La crisis sirve de punto de partida para explicar la vida de Larry Crowne, un hombre de cierta edad al que despiden del trabajo. Su falta de titulaciones le llevará a matricularse en la universidad, donde conocerá a la atractiva y complicada Mercedes Tainot. Ella, por su parte, intenta sobrellevar la amargura de estar casada con un blogger obsesionado con el porno.
A pesar de la buena química palpable entre los dos actores protagonistas, no son demasiados los momentos en los que aparecen juntos, sino que en gran parte se muestran los problemas a los que se enfrentan cada uno por separado. Aunque la atracción entre los personajes es clara en todo momento no se dan grandes pasos para progresar con esa historia de dos. No se sabe si por timidez de los personajes o por la del mismo director.
Una comedia simplona que recurre a muchos de los grandes tópicos universitarios de hoy en día (incluso en alguna ocasión más que de la universidad parecen propios de un instituto). Consigue arrancarnos alguna sonrisa, pero nunca nos despega de esa horrible y continua sensación de que le falta algo.
Los mejores momentos se producen en las clases sobre el discurso que ofrece la profesora Tainot, pero no son suficientes para salvar la cinta. El magnetismo de los actores cumple como siempre, pero le viene demasiado grande a una película que, de no contar con Hanks y Roberts, pasaría como un fantasma por nuestra taquilla.