Los últimos cinco años

El género del musical llevaba tiempo sin ofrecernos una propuesta en nuestras carteleras. Este viernes 30 de octubre se estrena Los últimos cinco años, un drama romántico dirigido por Richard LaGravanese (Posdata: te quiero) y protagonizado por Anna Kendrick (Dando la nota) y el menos conocido Jeremy Jordan.

Dicho así, todo indica, de entrada, que tenemos lo necesario para una nueva película de éxito en taquilla pensada especialmente para los amantes de los musicales y aquellos que no se pierden ni un solo estreno que tenga como base una historia de amor mínimamente atractiva. Por desgracia, nuestras expectativas se disuelven a los pocos minutos de dar comienzo el drama.

Los últimos cinco años

A nivel vocal e interpretativo no hay nada que reprocharle al film. Kendrick cumple como casi siempre y Jordan se descubre como un talento con futuro, tanto en este género como posiblemente en otros. El fondo de la historia resulta interesante: cómo una pareja de artistas pueden encajar que uno alcance rápidamente el éxito y el otro no logre sus objetivos pese al esfuerzo.

El único culpable de que Los últimos cinco años nos mantenga más pendientes del reloj que de la pantalla es un guión pesado y carente de ritmo. LaGravanese no ha sabido entender que los continuos cambios de tiempo pueden resultar muy atractivos en la mayoría de géneros, pero en un musical en el que todo el desarrollo de la historia es cantado resulta una práctica absolutamente fallida, nos deja sin el más mínimo interés, ya que en todo momento sabemos qué pasará en las dos próximas canciones.

Todo ello, junto con unas piezas musicales sin trascendencia, hace que olvidemos esos «últimos cinco años» en lo que duran los créditos finales.