Lo primero, manifestar lo afortunado que me siento de escribir unas pocas palabras acerca de una película como Nymphomaniac. Ya no solo por lo espléndido de la cinta, sino también porque siento una profunda admiración hacia el cine de Lars von Trier. Hace años que comencé a ver sus trabajos, tan «lejos» del cine común y tan «cerca» del cine que me gusta ver.
Considero que es un auténtico maestro detrás de las cámaras, y que hace de su cine una marca propia, una seña de identidad que le diferencia de otros muchos cineastas. Para mí, totalmente equiparable a Scorsese, Tarantino, Kubrick, o Hitchcock. Cada uno con su estilo, por supuesto, pero con sus únicas maneras. Las historias que Lars von Trier cuenta suelen ser polémicas, y si no lo son lo suficiente, ya se encarga él de hacer que surja.
Nymphomaniac no es una excepción, y con esta película, el cineasta danés ha querido llevar al espectador a ver las tórridas experiencias de su personaje, Joe, una ninfómana que de una forma peculiar, narrará su particular vida por capítulos, siendo cada uno de ellos una vivencia distinta en las carnes de la protagonista. Von Trier ya había dividido el argumento de la película en capítulos en Dogville y Manderlay.
Es una completa obra de arte. En su primera parte, Von Trier dejó claro lo que íbamos a ver desde el principio. Sexo impuro y duro por una joven Joe, que nos muestra sus primeros acercamientos al sexo y al amor. Las dos partes juntas son amor, perversión, diversión, reflexión… Una sinfonía de Bach sobre un cuadro erótico… Una maravilla. Mantiene al espectador inquieto y atento durante todo el metraje, dentro de un ambiente envolvente completamente.
La cinta tiene escenas increíbles, y aunque bien es verdad que algunos capítulos bajan considerablemente el listón, otros lo compensan considerablemente. El reparto es muy propio del cineasta danés, contando con Charlotte Gainsbourg, que ya ha trabajado con él en más ocasiones. Consigue sacar buen partido de la actriz, aunque la verdad es que sus interpretaciones siempre me dejan alguna duda o vacío.
Gran Stellan Skarsgård, que responde notablemente a las exigencias de su rol. Los demás son los «participantes efímeros» de la vida de Joe, y todos forman un elenco de envidia. Jamie Bell, Uma Thurman, Shia LaBeouf, Christian Slater, Mia Goth, Willem Dafoe… Todos ellos son parte de esa esencia que despide Nymphomaniac. Sin duda es la opción más sensual y filosófica de la cartelera, y por supuesto una alternativa a todo el mogollón de películas que se aglutinan en la carrera hacia los Oscar.