TRANSFORMERS: AGE OF EXTINCTION

Llega la cuarta entrega de la saga Transfomers, de nuevo dirigida por Micheal Bay, y de nuevo sin demasiado que contar. Es la cuarta película, difícil que el espectador vea algo inédito después de tres largometrajes viendo coches de otros universos luchando entre ellos. 

Hay dos maneras de mirar esta película: bien desde la visión del espectador que ve la película como cualquier otra, véase un drama o una comedia, o el que la ve englobada dentro del mundo de la ciencia ficción actual. Desde luego, el resultado será paralelo. Siguiendo los pasos del primer análisis, el film decepcionará incluso a la gente que no la vea. De la otra manera, supongo que algún amante de las explosiones y de los guiones flojos acabará apoyándola, aunque después de casi tres horas de visionado, debes tener mucha calma para ello. 

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Es evidente que igual que en otras películas el argumento no da ni para una introducción de calidad, en Transformers: La era de la extinción sobran viajes, acciones, decisiones, idas y venidas, y acción. Hay un momento perdido, en torno a las dos horas del film, donde nace otro argumento novedoso para alargar otros cuarenta minutos la trama.

Aunque no sea una obra de arte, desde luego es evidente que esta entrega debería haber sido dividida en dos partes. La era de la Hipermegaextinción podría haberse llamado la siguiente entrega. Poco quedaba ya por destrozar.  Desde la comparativa con la ciencia ficción actual… lo cierto es que por desgracia no desentona por mala, pero tampoco ilusiona por buena. Mantiene la mediocre media que se viene dando en esta generación de directores.

El «pero» que descuelga a este film de entre las buenas y las normales, es su duración, que la hace dura de ver incluso para niños ansiosos de destrucción. En resumen, tenemos Transformers para rato, pero una revisión en su intención no vendría nada mal.