
Mayka Villaverde (Belén Rueda) es del tipo de mujer que, en el altar y delante de todos los invitados, puede negarse a dar el ‘sí quiero’ a su prometido (Hugo Silva) para, acto seguido, romper a reír y decir que todo ha sido una broma, y que la ceremonia debe continuar. Así es esta mujer, poderosa y fascinante, presidenta de una exitosa empresa de productos químicos, jefa de su marido. Poco después de su muerte, debida a un fallo cardíaco, su cadáver desaparece. El inspector Jaime Peña (José Coronado) toma las riendas de la investigación.
A uno le cuesta especialmente ser severo con una película hecha en nuestro país, con rostros representativos de esa pequeña familia que compone el cine español, con un director debutante, con una buena campaña de promoción. Pero no queda otra: El cuerpo es un film tan obvio como su título.

El film comete el terrible error de mostrar sus cartas demasiado pronto: transcurrida media hora, se nos muestra sin titubeos quién ha matado a quién, en qué circunstancias y con qué motivos, y el espectador contempla con una ceja levantada cómo avance el metraje sin que esos supuestos queden contradichos. La sensación de que se está viendo un producto televisivo –con lo que eso con lleva por estos lares- es constante. Cuando el guión intenta un giro de tuerca ya es tarde, resulta inverosímil y no puede recibirse sino con una carcajada.
Mientras, uno disfruta de esa improbable pareja que componen Rueda y Silva: la primera, maravillosamente peinada y vestida en cada escena, concede un empaque especial a su personaje, algo de agradecer en una cita que provoca indiferencia; el segundo, por su parte, solo resulta pasable: sus mejores resultados los obtiene cuando vomita. Del personaje de Coronado, un manido inspector con un traumático pasado, solo destaca su espeluznante peinado.

Al menos algunas escenas se benefician de la solvencia de Cristina Plazas, experimentada actriz pero poco conocida para el gran público, y Aura Garrido, de la que cabe esperar grandes trabajos en el futuro. – Por Jesús Blanco