En plena era de lo digital es inevitable olvidarse del cine animado de antaño en el que primaba la sencillez y la ternura. Pero quizá por eso se agradece tanto el encontrarse con pequeñas delicias convertidas en cine como esta fábula francesa. Ernest & Célestine nos devuelve a la magia del lápiz y del coloreado de la mano de unos personajes entrañables a los que adorarán grandes y pequeños.
El film ha costado cuatro años de producción debido a la delicadeza que requiere su técnica de animación. Pero no hay duda de que tanto esfuerzo y tanto mimo han merecido la pena. La película narra la emotiva historia de un oso vagabundo y un ratita huérfana que demuestran a sus dos mundos enfrentados que la amistad que les une está por encima de todo prejuicio o norma establecida.
Como buena fábula, está cargada de mensajes y de moralejas que defienden el diálogo y la comprensión frente al miedo irracional y la intolerancia hacia aquellos que no son como nosotros. Ernest & Célestine sabe conjugar a la perfección momentos de dulzura con toques de humor llenos de ingenio que te mantendrán con una sonrisa permanente.
Una de esas películas que los más pequeños de la casa pedirán ver una y otra vez y que los más mayores disfrutaréis como los niños que un día fuisteis.