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Córdoba, punto de encuentro entre culturas y cuna de civilizaciones, ha acogido este año por segunda vez consecutiva la 10ª edición del Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT), una muestra cinematográfica de referencia en el panorama internacional cuyo objetivo consiste en visibilizar las producciones cinematográficas concebidas al otro lado del estrecho. Porque en África también se hace cine y del bueno. Prueba de ello son las 66 cintas de ficción y no ficción proyectadas del 11 al 19 de octubre en las grandes pantallas cordobesas, representando hasta 19 países africanos.

África de cine

Con el teatro Góngora a rebosar de público y expectación, la 10ª edición del FCAT, organizado por la ONGD Al Tarab, abría su telón en una exultante Córdoba que respiraba cine africano por todos sus rincones. Calles, plazas e incluso autobuses lucían orgullosos los coloridos anuncios de un festival que ‘ha llegado a Córdoba para quedarse’, en palabras de su alcalde José Antonio Nieto. Lo cierto es que esta décima edición ha sido de ‘resistencia’ por su mayor austeridad con respecto a ediciones anteriores, tal y como afirmaba su directora Mane Cisneros, pero también de consolidación en el circuito cinematográfico internacional por la elevada calidad de los films recogidos en su cartel.

La vie sur terre (1998) de Abderrahmane Sissako era la cinta encargada de inaugurar el telón de esta fiesta del cine africano marcada por la presencia de obras a propósito de las Primaveras Árabes con toques muy personales, y por la pujanza de jóvenes talentos argelinos en la silla de dirección. Además, como en ediciones anteriores, los Griots fueron los encargados de premiar a las cintas seleccionadas por el jurado pero también por el público del festival. Los galardones del FCAT recibe el nombre de Griot en honor a su significado en África Occidental, donde un griot es un narrador de historias con un gran valor simbólico por ser heredero y guardián del imaginario colectivo de su comunidad.

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Claqueta… acción!

A lo largo de una semana, las distintas salas cordobesas acogieron, además de las cintas no competitivas, la proyección de las 27 cintas que competían por sus respectivos Griots en las categorías El sueño africano (largometrajes de ficción), Al otro lado del Estrecho (largometrajes documentales) y África en corto (cortometrajes de ficción y documentales).  En esta ocasión, los Griots recayeron en el largometraje de ficción de producción marroquí C’est eux les chiens, del realizador Hicham Lasri; en el documental franco-senegalés Mille soleils y en el corto argelino Les jours d’avant respectivamente.

C’est eux les chiens  narra la historia de Majhoul, uno de los presos políticos encarcelados durante la ‘Revuelta del Pan’ en 1981 que es liberado cuando la Primaver Árabe toma las calles de Casablanca. El mundo que conocía ha desaparecido y debe ahora buscar el modo de encajar en una sociedad dominada por las redes sociales y las TIC.

Mille soleils, de la cineasta Mati Diop sigue las huellas que dejó la mítica película Touki Bouki (1972) de su tío Djibril Diop Mambéty, a través del encuentro con su protagonista, el viejo vaquero Magaye Nang.

Por su parte, Les jours d’avant, dirigida por Karim Moussaoui, cuenta la historia de Djaber y Yamina, vecinos en barrio popular del sur de Argel en los años 90. Entre ellos no puede haber ningún tipo de relación pero un día irrumpirá en sus días una violencia sorda que cambiará sus vidas para siempre.

Asimismo, el Premio del Público distinguió al largometraje malgache Malagasy Mankanydel cineasta Haminiaina Ratovoarivony. Esta road movie, la primera película filmada íntegramente en Madagascar, sigue los pasos de Jim y sus amigos Bob y Dylan, a través de un viaje por la geografía malgache para encontrar al padre de éste.

Por último, el Griot Córdoba Ciudad Solidaria fue a parar a las manos del director Jean-Pierre Bekolo por su obra Le présidentEl film relata el viaje de un veterano presidente junto a su chófer al pueblo donde nació coincidiendo con la víspera de una importante consulta electoral.

Nuevas voces, otras miradas

La 10ª edición del FCAT también sirvió para dar voz a las nuevas corrientes cinematográficas que llegan desde el sur del Sáhara. Cintas como One man’s show del realizador nigeriano Newton AduakaSomething necessary de la cinenasta keniana Judy Kibinge son el reflejo de una nueva hornada de directores que retratan una África contemporánea que sufre de los mismos males que Occidente: amor, cáncer, depresión…pero que no pierde la herencia de principios y valores de sus antepasados.

Otra de las perlas de este festival fue el documental Président Diadirigido por el senegalés Ousmane William Mbaye. La cinta es un viaje al pasado de la mano de los protagonistas del supuesto golpe de estado contra Léopold Sédar Senghor en 1962. Président Dia esclarece las confusas circunstancias que rodearon a la detención del ex presidente del Consejo de Senegal, Mamadoy Dia dando voz a todas las partes implicadas, incluido el propio Dia.

A golpe de cine

Pero ante todo el FCAT es una clara apuesta por echar la vista hacia el sur a golpe de cine. A menudo, el desconocimiento por la cultura de nuestro continente vecino no hace sino dilatar la distancia de 14,4 kilómetros que separan  las costas españolas de las africanas. Y es que nuestra sociedad está acostumbra a mirar sistemáticamente hacia el norte, ignorando de que al otro lado del Mediterráneo hallará muchos más nexos socioculturales de los que jamás encontrará en las sociedades nórdicas.