
Después de varios meses cautivando a crítica y público en varios festivales como el Festival de San Sebastián (donde se llevó el Premio del Público a la Mejor Película) y en el Festival de Sitges (donde una servidora tuvo el enorme placer de disfrutarla), llega a todas las salas de cine La sociedad de la nieve, la última obra maestra de J.A. Bayona.
El director ha conseguido recuperar una historia real de la que tanto se ha hablado desde hace décadas en libros, documentales y otras películas como ¡Viven! (estrenada hace 30 años) y aportar una mirada y una sensibilidad completamente nuevas, haciendo de la suya una obra todavía más impactante y, sobre todo, conmovedora. Y lo ha hecho, además, en el que sin duda ha sido uno de los rodajes más complicados, junto a Lo imposible, a los que Bayona y cualquier otro director se haya podido enfrentar jamás.

Tan espectaculares como inolvidables son las escenas que reproducen el accidente del avión que llevó en 1972 a unos jugadores de rugby uruguayos (los que pudieron sobrevivir) a enfrentarse a un infierno helado en un recóndito lugar de los Andes. Igual de impactantes son las imágenes del alud, que consiguen trasladar al espectador una agónica sensación de claustrofobia.
Pero los efectos especiales no son el único potencial de La sociedad de la nieve. La cuidada fotografía de Pedro Luque, la magnífica interpretación de todo el elenco de jóvenes actores y la sensibilidad especial con la que Bayona cuenta todas sus historias consiguen que el espectador se una desde el primer instante hasta el final a la odisea por la supervivencia en la que se encuentran sus protagonistas.

Es de agradecer la elección de actores desconocidos, uruguayos y argentinos para aportar autenticidad y realismo al film. Sin duda un gran acierto y punto a favor en comparación a su obra antecesora, que contaba con Ethan Hawke como protagonista. Forma parte de la evidente preocupación del director por enfatizar y homenajear la parte más humana de esta tremenda historia, por rendir respeto a los muertos y por poner en valor la importancia absolutamente vital que tuvo la fuerza del grupo, de la sociedad.
Cierto es que muy pronto estará disponible en Netflix, pero esta es una de esas películas que merecen ser disfrutadas (os reconozco que también será muy sufrida) en una buena sala de cine, en la que sin duda os adentraréis aún más como otro miembro de esa increíble sociedad de la nieve.