Es un tropiezo casual de dos generaciones antagónicas. Esta adaptación de la novela de Eric Holder «Bienvenue parmi nous», tiene un guión corriente pero con tintes chispeantes, dotando a la cinta de ese toque «comedia» a un drama con apariencia pesimista. La trayectoria del largometraje se hace amable, justa y entretenida en sus 90 minutos de duración.
La fotografía a cargo del conocidísimo Arthur Cloquet, es limpia y sutil, invitando al espectador a un clima tranquilo y transportándolo a la Francia más profunda. Destaca la interpretación de un evolutivo Patrick Chesnais y el buen intento de la joven Jeanne Lambert por estar a la altura. La banda sonora es punzante en los momentos trágicos y bohemia en los momentos simpáticos, creando una fusión impecable con el argumento de la película.
Jean Becker, director de Mis tardes con Margueritte y Conversaciones con mi jardinero, vuelve a dirigir un drama humano que llega a conmover por su ternura, comprensión y delicadeza. Mi encuentro con Marilou es la aparente historia de un desdén humano pero con trasfondo dulce y esperanzador.

