La quinta entrega de la saga de Resident Evil basada en el videojuego homónimo acaba de ver la luz. Después de cuatro films con serios altibajos en lo que a calidad se refiere, parece que la cosa sigue igual. Ni mejor, ni peor. Considero a esta saga como unas películas de mero entretenimiento, de las que poco se puede aprovechar. Los primeros títulos podrían gozar de una estética más similar a la del videojuego, pero poco a poco la cosa se va yendo de madre.
Hay cosas que no han cambiado y que siguen intactas desde la primera entrega. Me refiero a la sangre, los zombies y los tiroteos, vamos, que la violencia en general sigue presente. Sin embargo, el 3D vuelve a ser el atractivo de esta cinta de acción como lo fue en la anterior película. Eso de que parece que nos salpique todo, que veamos volar hacia nosotros armas y monstruos tiene su aquel, y sea una buena o mala película ese efecto juega un papel importante para demostrar que al menos los efectos especiales sí que han mejorado desde la primera película de la saga estrenada en 2002. El guión se ciñe a lo básico, guareciéndose en el objetivo de tener al espectador absorto con pequeños discursos y grandes peleas.
Milla Jovovich vuelve a encarnar a Alice, la peligrosa protagonista. Desde luego es esta actriz la que añade un poco de sustancia al asunto. Su mueca seria y agresiva la da un aspecto infranqueable, y da fe de ello durante los 95 minutos de duración. Su rival más directa esta vez es la tenaz Rain Ocampo, interpretada por Michelle Rodriguez. Puedo asegurar que estas dos actrices son en parte la razón más convincente para ver Resident Evil 5: Venganza. Poco más puedo decir de un reparto con poco donde agarrar.
Es el director Paul W.S. Anderson quien vuelve a ponerse tras las cámaras por tercera vez en esta saga. Lo hizo con la película que la abrió, y con las dos últimas. Me atrevería a decir que su presencia en la silla de director apenas altera el resultado de ellas, ya que apenas se diferencian unas de otras. Siempre ha mantenido algún rol importante como director, productor o guionista de la historia de estos films sacados del videojuego, así que prácticamente llevan todas su sello.
Probablemente no sea el tipo de película que yo iría a ver al cine, pero si se es un fan de Resident Evil y se busca el entretenimiento corriente y moliente más que otra cosa, se convierte en una opción respetable para el fin de semana.

