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La nueva película del director Rodrigo Sorogoyen –8 citas– se presentó en la edición pasada del festival de Málaga obteniendo tres biznagas de plata: Mejor Dirección, Mejor Actriz para Aura Garrido y Premio Alma al Mejor Guionista Novel que comparte el director junto a Isabel Peña ambos guionistas del film. Con esta presentación uno sabe que se encuentra ante una película que no va a pasar desapercibida, si además le añadimos que tiene un toque amateur debido a que no contaban con un gran presupuesto para su realización y que por ello se ejecutó con un equipo de trabajadores reducido pero muy eficaz y lleno luchadores que apostaron fuertemente por este proyecto y lo llevaron a cabo convirtiéndose incluso accionistas del mismo, nos llama aún más la atención.

Dos desconocidos que se encuentran de noche en una fiesta. Un chico –Javier Pereira– que se enamora bastándole un cruce de miradas de una chica –Aura Garrido-. La chica. Porque es ella, ninguna otra y tiene que conseguir que también se enamore de él. Ella da respuestas negativas evitándolo a toda costa pero él insiste en que se ha enamorado y es capaz de todo por demostrárselo.

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Pasean por las calles nocturnas de Madrid manteniendo diálogos algo sencillos pero muy naturales, llegando así al piso de este donde se enzarzan en una lucha de palabras o un juego de preguntas con dos gin tonic y un cigarro de por medio. Sin embargo en Stockholm cualquier cosa es posible ya que nada es lo que parece y en cuanto llega el día todo se vuelve luminoso cambiando la situación completamente.

Ella no es ella, y él no es él. ¿Qué hacer entonces? No podemos desvelar detalles ni contar mucha más parte de la historia. Esa es la magia de la película: sus giros, y es algo que el espectador tiene que descubrir a medida que transcurre y se identifica con los personajes. Solo podemos decir que vale la pena y que es verdaderamente sorprendente como estos dos actores llevan la acción durante 90 minutos sin dejar que decaiga por un instante asombrando al público en algunas ocasiones y en otras sonriendo a veces riendo.

Una historia a la que no se le puede renombrar con la palabra “amor” en su totalidad con toques de comedia y drama, a veces de intriga en la que se mezcla la oscuridad con la luz más blanca. Una historia que hay que ver y que hará pensar durante y después de ella.