Kristen Stewart deja los vampiros después de la saga Crepúsculo y se pone en la piel de una Blancanieves mucho más realista y adulta a la que estamos acostumbrados.

Blancanieves es hija del rey y debido a circunstancias adversas de pequeña pierde a su madre y a su padre y el reino antaño feliz se ve sumido en las sombras debido a una usurpadora del trono, la ahora autoproclamada reina. Blancanieves se ve encarcelada durante años en una prisión del castillo y gracias al destino puede escaparse. Con la ayuda de un cazador deberá hacer lo imposible por restaurar la perdida monarquía y así volver a traer la riqueza y felicidad de la que el reino gozaba tiempo atrás.

Stewart llega por fin a dar cierto relieve a su personaje logrando una interpretación menos llana de lo habitual (hasta se deja ver alguna sonrisa) y, junto a una Charlize Theron que brilla por sí sola haciendo de reina malvada y de un Chris Hemsworth que encarna a un viudo y atormentado cazador, permiten al espectador sumergirse en una trama que se desenvuelve en un mundo medieval, con unos personajes mucho más profundos y con un trasfondo que da sentido a sus actos, ofreciéndonos la posibilidad de ver un mundo no tan imaginario debido a la cariz más humana y no tan de ‘acontecimientos sinsentido’ a que nos tienen acostumbrados en este tipo de películas (por ejemplo Blancanieves (Mirror Mirror) protagonizada por Lily Collins y Julia Roberts, con un guión pobre y una trama mucho más simple).

Esta peculiar visión del legendario cuento está producida por James Roth (Alicia en el país de las maravillas) y Sam Mercer (El sexto sentido), y dirigida por el realizador publicitario Rupert Sanders.

Con un presupuesto de 170.000.000 $ no hace falta decir que el espectáculo audiovisual está garantizado, pero esto unido a que la trama y el guión están bastante logrados consiguen una película que no pasará a los grandes del cine, pero que llega a entretener de una forma efectiva (tal y como se refleja en la recaudación de 396.397.000 $).

Una película totalmente recomendable para pasar un buen rato pero que no os dejará huella.