Une vie meilleure (Una vida mejor, título en España) es una película de producción francesa dirigida por Cédric Kahn. El largometraje está protagonizado por Guillaume Canet (galardonado con el premio de mejor actor en el Festival de Roma 2011 por dicha interpretación), Leïla Bekhti i Slimane Khettabi. El film se encuadra dentro del género dramático con claras connotaciones de la más inmediata actualidad. Podríamos hasta llamarla una “apología de la realidad”, para una gran parte de la sociedad. Empecemos.

Una vida mejor narra la vida de una familia de clase social humilde con dificultades económicas. La puesta en escena se desarrolla en París y es en una zona periférica y poco simbólica de la ciudad donde habitan los protagonistas. La familia, compuesta por una pareja y el hijo de ella, malvive en una caravana y desarrolla su vida cotidiana allí. Sus grandes expectativas y su férrea voluntad de alcanzar una vida mejor la conducen hacia un muro infranqueable: los bancos y las empresas crediticias.

El camino no será sencillo porque deberán hacer frente a deudas, impagos y a un local adquirido sin sus consiguientes permisos. A todo esto se le añadirá el cuidado del niño en una situación especialmente delicada. Las actitudes de uno y de otro delante de las adversidades serán puntos de inflexión en el desarrollo del argumento.

La película, como hemos comentado, es un claro reflejo de la situación socioeconómica actual a tenor de la grave crisis financiera mundial que nos acontece. Aún sin poder generalizarse por regla general es, si duda, un ejemplo sobre la clase media-baja que intenta mejorar en la escala social. Una vida mejor es una película que te hace abrir los ojos y sensibilizarte con los más damnificados.

Además en ella puedes encontrar una clara denuncia a las instituciones capitalistas y a los bancos y/o empresas de inversión. Aunque le sobran los últimos quince minutos y es un poco lenta, es una película para reflexionar y sacar conclusiones sobre el mundo que vivimos. Por Marc Bartalot