La resaca de los Cesar trae a España lo más premiado del popular certamen francés. Si bien Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! encadiló a todo el que se pasó por las salas de cine, no ocurrirá lo mismo con 9 meses… de condena, el nuevo film protagonizado, escrito y dirigido por Albert Dupontel.
Es complicado y casi imposible competir en los últimos años con Francia en lo que a comedias se refiere. Comedias románticas, comedias políacas, tragicomedias, amistad, comedias raciales… cubren todos los géneros existentes, y desde luego con un tremendo éxito en la finalización, que es la taquilla. De ahí que las pretensiones de Dupontel donde sin duda destaca la originalidad y el prisma de enfoque sean demasiado forzadas, llegando a la simpleza, banalidad y en momentos al aburrimiento.
El problema de humor negro reside en la misma raíz que el resto de comedias: mal tratado, da una sensación de vulgaridad irrevocable. El film fue premiado en su país a mejor guión original, y a mejor actriz, donde Sandrine Kiberlain vuelve a adoptar ese papel de autómata humana con anhedonia, que tan bien le ha ido funcionando hasta ahora (Las chicas de la sexta planta).
Dupontel se zafa de los tintes dramáticos, para recuperar la esencia perdida de la comedia disparatada. Aprovecha un guión evidente y sin sorpresas para buscar en sus entrañas hasta el último resquicio con el que reír. Puntos álgidos, descabellados y de absoluta incomprensión salvan 9 meses… de condena, donde los personajes carecen deliberadamente de profundidad consiguiendo así que la comedia sea el actor protagonista.
Dupontel usa pegamento para recomponer un género que por falta de ideas y de buen gusto, da sus últimos coletazos en films como este, o en todas las comedias absurdas americanas. ¿Soy el único que añora comedias desternillantes, sin mensaje pero con lágrimas en los ojos?