Por David Chamadoira. Mark Wahlberg encabeza el reparto de este thriller sobreun hombre que lucha por mantenerse al margen de un mundo que ha intentado dejar atrás, y de proteger a su familia a toda costa. Pero cuando su cuñado Andy mete la pata en un asunto de drogas, se ve obligado a volver a hacer lo que mejor se le da, pasar contrabando, para pagar la deuda del mismo. Formará un equipo y con la ayuda de su mejor amigo, Sebastián, hará su último viaje a Panamá para volver con millones de dólares en billetes falsos.
Suele decirse eso de que, cuando uno decide contraer matrimonio, no sólo lo hace con su pareja, sino que también con todo lo que le rodea, incluyendo a su familia. Y ese es el detonante que hace que Chris Farrady regrese años después a su antigua profesión en una historia entretenida, pero poco original.
Contraband está basada en la película escandinava Reykjavik-Rotterdam, donde curiosamente el protagonista de la misma, Baltasar Kormákur, es el nuevo director del remake. Le ofrecieron llevar a cabo la película que protagonizó varios años atrás, y no lo dudó ni un segundo. La principal diferencia entre ambas cintas, sin ningún tipo de duda, es el presupuesto.
Lo más llamativo es el reparto. Mark Wahlberg, Kate Beckinsale y Ben Foster hacen que este largometraje tome la fuerza que pierde por otros aspectos. Entretenido, pero sin un argumento sólido, veremos todas las deficiencias del guión a medida que pasa la historia. Cada vez, más complicaciones totalmente surrealistas harán que nuestro protagonista tenga más lejos su objetivo, y además, saldrá de algunas situaciones sin que el espectador sepa cómo lo ha logrado.