Stephen Meyers (Ryan Gosling) es asesor de campaña del demócrata Mike Morris (George Clooney), en su carrera por ocupar la Casa Blanca. Tiene claro que es el político ideal, que no se vende a los intereses, una persona íntegra y admirable.
Los idus de marzo nos muestra esa parte de las campañas políticas que suele estar oculta, pero que es fundamental para las victorias y las derrotas en esa sangrienta competición: los asesores de comunicación. Son la reina, encargados de hacer que el mensaje de los políticos se entienda como se quiere.
Este thriller político está dirigido por George Clooney (Buenas noches y buena suerte, Confesiones de una mente peligrosa), que hace del gobernador en cuestión,
y se queda en segundo plano para que se luzca el joven Ryan Gosling (El diario de Noa, Drive), alrededor del cual se desarrolla toda la trama. Un papel que demuestra la madurez que va alcanzando como actor, en el cual su siempre presente rictus y mirada perdida se asienta como seña de identidad del actor.El reparto es completado por Evan Rachel Wood como becaria, el cabeza de comunicación, Philip Seymour Hoffman y su homólogo del otro aspirante demócrata en las primarias, Paul Giamatti.
Esta es la cuarta película dirigida por Clooney y la segunda encauzada en el mundo político, el cual es descrito con una crítica mordaz y un claro pesimismo. Esta película es la adaptación de la obra teatral Farragut North, de Beau Willimon, que lleva por título la zona de Washington donde los principales comunicadores políticos acaban asesorando a grandes empresas. 
En cambio, el título del film evoca a esos días del año que eran considerados de buena suerte. Sin embargo, el idus de marzo fue cuando Julio César se vio traicionado por quien menos se esperaba. Así, esta película pretende prevenirte de los momentos de aparente tranquilidad, tal y como dijo Shakespeare.
Los idus de marzo no aportan en exceso al género donde, lamentablemente, la política suele
aportar siempre más de lo mismo.Clooney justamente critica esto, con una visión lastimosa de lo que nos rodea hoy en día. El punto fuerte de esta película ha sido centrarse no en el político en sí, sino en esas personas en las que se sustenta todo y suele estar en las sombras. Una vez más, se demuestra que el fin justifica los medios y que solo el más fuerte sobrevive en un mundo donde los que no pueden aguantar se convierten en carnaza para los peces gordos.