Por Jesús Blanco. Las comedias francesas tienen fama de agudas y sofisticadas, pero eso parece importarle poco al público español, pues los grandes éxitos recientes del país galo en nuestra taquilla- Amelie (2001), Los chicos del coro (2004), Intocable (2011)-, aun teniendo buenas dosis de humor, se basan más bien en un hábil manejo del sentimentalismo. Eso y el boca a boca hacen el resto. Por eso resulta poco probable que una película como El chef, la receta de la felicidad vaya a triunfar en nuestro país, ya que ni siquiera como comedia resulta especialmente brillante.

Jacky Bonnot (Michaël Youn, popular cómico televisivo) es un humilde cocinero con ideas propias que siente malgastar su talento en diversos empleos de baja estofa. Su camino se cruza con el de su admirado Alexandre Lagarde (Jean Reno), afamado chef que está a punto de perder la gerencia de su restaurante de comida tradicional en favor de la vanguardista comida molecular que desea imponer el propietario del negocio.

La fórmula es la misma que, involuntariamente, siguen gran parte de las comedias actuales: una primera parte ocurrente que se disfruta con una sonrisa y una segunda anodina, simplemente agradable, con una trama ya falta de interés y un colofón sentimental a gusto de todos.

Por tanto, en la primera media hora se dan situaciones realmente hilarantes, como el diálogo en el que Bonnot y Lagarde debaten sobre los sentimientos de las verduras. A partir de la intervención de Santiago Segura, protagonista de un par de escenas con las que aquí será publicitado, seguramente, como co-protagonista, la cinta decae y se vuelve terriblemente predecible. Youn, Reno y Segura son tres actores solventes que en ningún momento llegan a la excelencia.

Tampoco ayudan unos secundarios sin gracia ni carisma, amén de esos eternos y aburridos conflictos para conciliar la vida laboral y la familiar, personificados en la hija de Lagarde y la novia de Bonnot –la bella Raphaëlle Agogué, que da a luz ¡sin despeinarse ni cambiarse de ropa!-.

El chef, la receta de la felicidad es un film bienintencionado que habla de la persecución de los sueños y que contiene una tímida crítica a las modernas y en ocasiones ridículas nuevas técnicas culinarias, y cómo estas desplazan a una comida tradicional, deliciosa y bien elaborada. Le deseamos lo mejor a este largometraje europeo, pero existen mejores opciones en la cartelera.