El corredor del laberinto Las pruebas

Después de una primera entrega en la que se presentaban más interrogantes que respuestas y se nos planteaba una trama sin demasiadas emociones fuertes, llega El corredor del laberinto: Las pruebas, una segunda parte en la que, ahora sí, el director Wes Ball saca pecho y consigue un film de acción apasionante y absorbente.

Thomas (Dylan O’Brien) y su grupo de amigos deberán enfrentarse a la despiadada CRUEL, una misteriosa organización que tratará de retenerlos para realizar sus misteriosos experimentos. Se inician así toda una serie de pruebas al límite que el joven grupo deberá superar a la vez que busca aliados para plantar cara y frenar los oscuros planes del enemigo.

El corredor del laberinto Las pruebas

Si la primera película nos recordaba a Los juegos del hambre y a una de las pruebas de Harry Potter y el cáliz de fuego, en esta ocasión se percibe una clara influencia del angustiante estilo de The Walking Dead. Por suerte para nosotros, esta nueva fusión resulta mucho más trepidante y satisfactoria que su predecesora, contando con escenas de acción que logran dejarnos sin aliento.

Se agradece, además, el claro esfuerzo por mejorar la calidad visual de la cinta con planos mucho más cuidados en los que se adivina un trabajo muy pensado. Otro punto a su favor es el mayor protagonismo de Patricia Clarkson en su papel de científica sin escrúpulos y la incorporación al reparte de Aidan Gillen (Juego de tronos) que, como no podía ser de otra forma, borda su papel de villano con doble cara.

El corredor del laberinto Las pruebas

El corredor del laberinto: Las pruebas se convierte así en el trabajo más logrado de lo que llevamos de saga y nos deja deseosos de disfrutar de una nueva continuación. Una apuesta segura para los que buscan acción y entretenimiento sin interrupciones.