El amor no tiene edad. O al menos eso parece tratarnos de apuntar el cine en los últimos años. Prueba de ello son la enternecedora cinta El hijo de la novia o la oscarizada Amor de Michael Haneke, que sitúan en el eje centrar de la trama el romance en la vejez. Así, Elsa & Fred llega a las salas para devolver la ilusión de encontrar el amor a quienes ya no se creen en edad de sentirlo y para recordarnos a todos y todas que nunca es tarde para sentirse vivo. Porque, ¿no es acaso el amor parte de la vida?
El remake de la película homónima argentina de Marcos Carnevale es una comedia dramática que sigue los pasos de dos ancianos, Elsa (Shirley MacLaine) y Fred (Christopher Plummer), cuyos caminos se cruzan al convertirse en vecinos tras el enviudamiento de Fred. A pesar de que éste sólo busca una existencia tranquila y alejada de la sociedad, el huracán Elsa irrumpirá por la fuerza en su vida y le arrastrará a vivir las peripecias más delirantes que un anciano pueda si quiera imaginar.
En este largometraje, los variopintos giros de la trama no logran afianzar una cinta cuya consistencia se tambalea a medida que van transcurriendo los fotogramas. Y es que Elsa & Fred navega a la deriva cuando salen de escena Shirley MacLaine y Christopher Plummer. Las dos consolidadas estrellas de Hollywood demuestran en esta película que los años no pueden con su talento, pero el escaso recorrido de los personajes secundarios que les acompañan equilibra la balanza en contra de la cinta.
En conjunto, esta oda a la vejez que persigue ser Elsa & Fred consigue entretener a aquellos que entran en la sala con la esperanza de ver los destellos interpretativos de sus protagonistas. Sin embargo, los espectadores cuyas expectativas pasen por convertir esta cinta en una comedia dramática de culto se llevarán una tremenda decepción puesto que contrariamente a Amor o a El hijo de la Novia, este filme no se ha ganado el derecho a apellidarse clásico del cine. Aún así, la enseñanza de Elsa & Fred es fundamental: El amor no tiene edad.