Joy

Os lo digo ya, no esperéis que Joy sea el mejor film hasta el momento de David O. Russell. No pienso daros falsas esperanzas en ese sentido, queda demasiado lejos de antecesoras como El lado bueno de las cosas o The Fighter. Tampoco esperéis una película redonda, pues algunos fallos de ritmo hacen que la historia se mantenga al borde de la monotonía salvándose gracias a ciertos momentos explosivos a nivel interpretativo.

Lo que sí os puedo garantizar que encontraréis es otra brillante actuación de una Jennifer Lawrence que con cada nuevo trabajo con el director parece venirse más arriba. Con la ayuda de un elenco de secundarios habituales en las películas de O. Russell como Robert de Niro y Bradley Cooper, Lawrence despliega toda su fuerza y fiereza para convertir a Joy Mangano en todo un ejemplo de superación femenina.

Joy

Esta historia biográfica nos cuenta la lucha de una mujer asfixiada por una familia sumida en el caos, que finalmente decide reaccionar y poner a trabajar sus capacidades inventivas y empresariales. A pesar de las infinitas dificultades Joy Mangano consiguió convertirse en una de las caras más conocidas de la teletienda de Estados Unidos gracias a sus productos para el hogar.

No faltan, y en este caso para bien, las situaciones delirantes marca de la casa con las que el director y sobre todo el gancho de Lawrence consigue dejarnos enganchados en muchos momentos del film. La comedia se abre camino con grandes aciertos como los instantes culebrón que ya desde el inicio suponen lo más excepcional de la película. Hay que reconocer que por lo demás Joy está llena de tópicos, pero no es este el problema del film, más bien el problema reside en la sensación final de que, aún habiéndonos gustado, podría haber dado para mucho más.