Sí, el título llama la atención y no precisamente por la originalidad. Se trata de una nueva adaptación a la gran pantalla del clásico cuento de hadas de origen europeo, del que ya ha habido muchas versiones, tanto en la literatura como en otros géneros como el cine. Tal vez, la versión a la que estamos más habituados es la preciosa cinta de animación que Walt Disney estrenó en 1991.
Ahora, el cineasta francés Christophe Gans nos muestra una versión muy personal de La bella y la bestia, y para mí, no es precisamente un plato de buen gusto. Gans se ha arriesgado con esta nueva adaptación, cambiando ligeramente el curso y los sucesos de la historia, así como introduciendo personajes nuevos en la trama. En definitiva, ha creado un nuevo universo dentro del cuento.
Como digo, quizás se ha arriesgado demasiado, y ha personalizado aspectos que para nada lo requerían. Tras esa gótica perspectiva llena de color y magia, se encuentra un producto que para nada convence. La trama está muy mal construida. Un guión demasiado emperifollado trata de aportar cosas nuevas y llamativas, fracasando estrepitosamente.
Los personajes nuevos y algunos retocados no tienen ninguna función en la historia, hasta el punto de ser seriamente prescindibles. La cinta, a partir de la media hora de metraje, adopta un ritmo tedioso, que aburre al espectador y que hace que nos preguntemos si la película entera merece la pena. Son muchos los defectos y las taras que ensombrecen este vistoso film.
Casi todo está pasado de vuelta. Lo que en muchas escenas deberían ser buenas interpretaciones terminan pareciendo anuncios de colonia, y muchos planos terminan por ser horteras, con esos decorados y algunas de las criaturas que Christophe Gans se ha sacado del bolsillo. En el reparto, no sabría a quién destacar. Vincent Cassel no destaca demasiado, no nos llama la atención…
Tampoco lo hace Léa Seydoux, que tras disfrutarla en muchas películas adoptando grandes roles y cuajando geniales interpretaciones, está bastante mediocre. La presencia de Eduardo Noriega apenas se hace notar. No es que sea muy fan del actor español, pero en esta ocasión, el personaje al que encarna no permite demasiado.