Walter Mitty_11070

Ver mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse a los demás, encontrarse y sentir. Ese es el propósito de la vida. Ese es el lema con el que la revista Life definía el sentido de nuestra existencia. Un lema que Walter Mitty, un hombrecillo gris y tímido encargado de los negativos de la popular revista, decide llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias. El resultado de esta magnífica aventura no es otro que una experiencia sensorial inolvidable que te mantendrá con las emociones por las nubes en todo momento.

No hace falta que pasen muchos minutos de película para darte cuenta de que lo que te espera es algo especial y lejos de lo común. La riqueza de sus planos y un Ben Stiller más dramático que nunca dan fe de ello en las primeras escenas y una vez entras en la trama embarcas en un viaje de ensueño del que nunca querrías despertar. Pero que nadie piense que lo único que puede esperar de esta obra es un derroche de imaginación y de fantasías de un hombre reprimido, pues eso no es más que el principio. Lo que veremos aquí es todo un canto a la necesidad humana de vivir los sueños, de luchar por que se hagan realidad.

THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY

Son muchos los factores que hacen posible que la película se gane nuestra admiración, pero quizá los más importantes sean el maravilloso trabajo de fotografía de Stuart Dryburgh (creedme, os dejará con la boca abierta y con una sed de aventuras desmesurada) y una BSO sólo apta para soñadores en la que destaca la mítica canción de David Bowie y su Mayor Tom, Space Oddity.

La vida secreta de Walter Mitty es además la consagración de Ben Stiller ya no solo como actor sino también como director. Un giro rotundo a su carrera con el que nos ofrece su trabajo más sensible y emotivo sin perder lo mejor de su lado cómico. Se agradece también ver a una dulcísima Kristen Wiig que logra que nos olvidemos por completo (y no sólo por el color de pelo) de su alocado papel en La boda de mi mejor amiga.

THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY

Pero lo que quizá haga posible esa conexión especial con el público es que por muy poco identificados que podamos sentirnos con la vida pública del protagonista lo cierto es que todos tenemos un pequeño Mitty en nuestro interior, cada uno de nosotros desarrollamos nuestros sueños frustrados en nuestra mente, en un universo al que no podemos resistirnos por ser el único en el que todo es posible.

No seré yo quien diga cuál es el propósito de la vida, ni tampoco el del cine, pero sean cuáles sean creo que La vida secreta de Walter Mitty consigue cumplir ambos con creces.