Todo el mundo quiere trabajar en Google. O al menos, eso revela la revista estadounidense Fortune que sitúa a la popular compañía de tecnología en lo alto del ranking de empresas con mayor satisfacción de sus trabajadores por cuarto año consecutivo. Y en este ecosistema tan apacible se desarrolla la trama de Los becarios (The internship), esta comedia para todos los públicos que encierra una crítica sobre la precariedad laboral actual y mucha mucha publicidad corporativa de Google.
Billy McMahon (Vince Vaughn) y Nick Campbell (Owen Wilson) son dos resueltos comerciales de mediana edad que de la noche a la mañana pierden su trabajo debido a la irrupción de Internet en el mercado comercial y a su correspondiente apagón analógico. Sin un empleo y con deudas pisándoles los talones, Billy decide apostar sus futuros laborales a una sola carta: dos puestos de becarios en Google. Pero él no cuenta con que su retórica comercial y su don de gentes resultarán obsoletos en este nuevo cosmos digital repleto de jóvenes cualificados y desesperanzados.
El dueto cómico de De boda en boda repite aventura en esta descafeinada comedia con un importante componente publicitario subyacente —o no tanto—, que sin embargo sí muestra el profundo contraste entre dos generaciones no tan separadas por el tiempo como por los fundamentales cambios sociales y tecnológicos acontecidos en las últimas dos décadas.
Los becarios es una radiografía en clave de humor del sufrimiento de una generación casi perdida de jóvenes con alto nivel de estudios, que ven sus expectativas laborales mermar ante la elevada competencia y las estratosféricas exigencias del mercado neoliberal. Pero también es el reflejo de una generación ya madura que, por cambios tecnológicos y de hábitos de consumo se ve relegada a la casi invalidez a pesar de su vasta experiencia.
No obstante, Los becarios aunque con guiños hilarantes, tiene un guión más que previsible que progresivamente se desinfla, para culminar en un desenlace con sabor a déjà vu. La nota positiva de la cinta es que el reciclaje, al menos en Google, es posible.


