Este de la alta costura es un mundo ajeno al más común de los mortales. La ciencia ficción de la vida real tras luces y sombras de un microcosmos en constante cambio y continua búsqueda de mitos e iconos a quienes admirar. Y en consecuencia, reflejo de las disputas, comparaciones y diferencias entre aquellas que osan a aspirar al trono de lo que más que moda, es considerado arte.
Con el boom de la industria, plasmado en la creciente aparición de las it girls y fashion bloggers, y su reflejo en las producciones cinematográficas, Fabient Constant crea, a medida y combinación de su protagonista, el vestido perfecto sobre el que reflejar los entresijos de la industria textil y los secretos de su misteriosa Mademoiselle C. ¿Pero quién es ella? ¿Quién es Mademoiselle C?
Cartera en mano, invitación al desfile de la última colección de Channel en otra, el monumento a la verticalidad y a una concepción propia de la moda que es Carine Roitfeld pasea por la ciudad cosmopolita con la seguridad de quien sabe que es icono y triunfadora (y lo seguirá siendo). La torre Eiffel rusa de 12 cm de tacón nos guía en Mademoiselle C en un viaje introspectivo hacia su yo personal y profesional, siempre acompañada de su máxima: en el mundo donde todo está permitido sólo hay una regla, reinventarse o morir.
Después de que su peculiar forma de entender la imagen de la moda le valiera su salida forzada de la editorial Condé Nast y su retirada, tras 10 años al frente, como editora jefe de Vogue Paris, Roitfeld se encuentra ante un nuevo reto: la creación, elaboración y salida al mercado de CR, su nuevo proyecto. Colmando los deseos y aspiraciones de su creadora de ser un vehículo de inspiración y moda, el proyecto entre revista y libro se encontrará con diversos obstáculos en el camino que Roitfeld sorteará a lo largo de todo el documental.
Si The September Issue seguía la realización vital del tan crítico número de septiembre de Vogue USA, una máquina bien engrasada en la que la temida Anna Wintour (¿acaso necesita de presentaciones?) dirige y controla su pequeño imperio editorial con mano de hierro y trono empresarial, Mademoiselle C se presenta al público como el ‘anti-número de septiembre’, todo su contrario.
Cual homenaje al ave fénix que termina siendo Roitfeld, el documental nos muestra el amor incondicional de la rusa por el mundo de las pasarelas, en una oda al arte y al placer por el trabajo y la creación por encima de publicidad, frivolidad y cifras ostentosas. En su debut en el largometraje documental, Constant, erudito ya en la realización de vídeos y reportajes sobre el mundo de la moda, no se preocupa en adornar su discurso con excesos y tonos llamativos, sino que opta por un trabajo sencillo, discreto, cercano y natural.
Siguiendo el corte clásico de los documentales del género, donde entrevistas a la protagonista, familiares y compañeros se fusionan con fiestas, pasarelas y glamour, Mademoiselle C dota de mayor protagonismo a las relaciones personales de Roitfeld, a su cercanía con empleados y compañeros y a sus preocupaciones por temas de urgente actualidad.Humanizando al mito, Constant potencia una de sus bazas principales, jugando indirectamente a liberar de toda culpa a una Roitfeld, considerada una de las últimas defensoras de la moda como puro arte.
Frente a la culpabilización del mencionado grupo editorial Condé Nast y el veto que este impone, la película hace una defensa de la creencia en la belleza y en la novedad que una simple prenda o accesorio pueden proporcionar. Sola y exclusivamente apta para amantes de la moda, que verán en ella la inspiración y el iconismo al alcance de unos pocos, supone una gran apuesta dentro del género documental que termina siendo indulgente en formas y contenido.
A riesgo de resultar servil, lo que es calificado como largometraje peligra en convertirse en momentos en un making off y ejemplar labor de marketing. El descubrimiento de una mujer vital, familiar, cercana y natural contrasta con la imagen preconcebida hacia ella y con la de iconos homónimos como la mencionada Wintour. Constant afirmó que su objetivo era dar a conocer las claves de por qué los entendidos en materia adoran a Roitfeld, ¿pero realmente no termina logrando que sólo los enamorados de Roitfeld lo sigan estando aún más? ¿No provoca que quienes no la conocían se queden en la superficie y no profundicen en los porqués de ese enamoramiento?
Inspiración y valentía, ‘Mademoiselle C’ hace que echemos en falta un retrato más amplio de la propia mujer y de cómo el icono se convirtió en leyenda. La fama es efímera. El mito, indestructible.