Mi otro yo

Inquietud y por qué no decirlo, esperanzas turbias, es lo que siento cuando voy a ver una película dirigida por la cineasta catalana Isabel Coixet. Por mi parte, aún espero un trabajo de la directora que me llene y que me satisfaga, y sí, esto deja caer que Mi otro yo no ha sido ni mucho menos lo que esperaba. El último trabajo de Coixet antes de este fue Ayer no termina nunca, y si bien la trama contenía un dramatismo áspero y a veces duro de digerir, nos dejaba un grandísimo trabajo actoral.

No obstante, Mi otro yo no me ha convencido en ninguno de los aspectos. Mi teoría principal es que la película no es lo que esperas ver, y no es que se acerque poco, es que dista mucho de la idea que al principio se puede tener de ella. la película se perfila como el trabajo más superficial de Isabel Coixet. No inspira a nada, ni dice nada. La historia se equivoca de camino, y escoge la manera de interesar menos al público.

Mi otro yo

Al final, parece que solamente se muestra a una adolescente con problemas de psicólogo y algo revolucionada de hormonas. Es triste pero cierto. El guión, también de Coixet, flojea bastante, y se acaba posicionando más como un quiero y no puedo del género de terror que un thriller psicológico. Creo que esta directora es capaz de llegar más allá, de no quedarse por el camino como con Mi otro yo.

La historia no te la crees, eso está claro. Parece la típica historia que te inventas sobre la marcha en la hoguera nocturna de un campamento de verano. La cosa es que el reparto poco ayuda a levantar la película. No soy amigo de Sophie Turner, y su trabajo en Mi otro yo no es que ayude a cambiar de opinión con respecto a eso. La joven británica está más bien sosa e inexpresiva. Le acompañan actores de la talla de Rhys Ifans y Jonathan Rhys Meyers, que no muestran su mejor faceta, y es que no es una película para lucirse, las cosas como son.