Mejor otro día

Mejor otro día, el nuevo film de Pascal Chaumeil consigue divertir sin salirse de esas comedias ligeras que practica con una ejecución perfecta. Esta vez con Pierce Brosnan y Aaron Paul al frente, deja buen sabor de boca al espectador con un film corto y rápido. Aporta todos los valores y características de la nueva comedia europea, que no para de recoger éxito tras éxito en taquilla.

Introducción, nudo, deselance y voces narrativas para amenizar la trama. La nueva obra de Chaumeil presenta un sistema ‘hollywoodiense’ para atraer al público ante una comedia con puntos ácidos, humor negro radical y cierto punto dramático. El ‘lado oscuro’ de esta película lo lleva casi en su totalidad Aaron Paul que, sin lograr desquitarse del todo del mítico Jesse Pickman de Breaking Bad, sube el nivel de interpretación de Brosnan, demasiado caballero para levantar risas.

A LONG WAY DOWN

La réplica a estos dos hombres la dan Imogen Poots (una promesa del cine británico) y Toni Collette en un buen grado actoral y sin duda siendo la base de esta tragicomedia. Este tipo de films, estandarizados con Intocable o Pequeñas mentiras sin importancia, relatan lo mejor y lo peor de los seres humanos. Un canto a la vida llevado de un extremo a otro.

Sin duda, la perspectiva desde la que esta vez se trata el tema es muy original, saliéndose de lo convencional y evitando caer en lo repetitivo. Buenos actores, buenos momentos, buen mensaje y una destacada fotografía. Mejor otro día tiene todo para funcionar bien en taquilla, pero no tiene nada para aportar diferente o para resaltar a lo largo del año. Aún así, su ligereza hace que el visionado sea bastante agradable, y hace el apaño al fin de semana.