Paulina

La película más premiada del Festival de San Sebastián llega a nuestras pantallas el 27 de noviembre. Y ha tardado, porque el argentino Santiago Mitre ha hecho un remake del clásico La Patota necesario de ser visto y admirado.

Paulina –Dolores Fonzi-, es una joven que acaba de recibir el título que le permite ejercer la abogacía. Sin embargo, en contra de la carrera que su padre –Oscar Martínez-, un juez argentino de larga trayectoria y gran reputación, había imaginado para ella, decide regresar a Misiones, su ciudad natal, para así comenzar a trabajar como docente en un programa de defensa de los derechos humanos, que ella misma había estado ayudando a organizar.

Paulina

Tendrá que aprender a convivir en un entorno conflictivo y sin recursos. Además, las clases no le serán fáciles, y aunque ponga todo de su parte, la mayoría de los jóvenes estudiantes no estarán por la labor de aprender. Todo esto se complicará aún más cuando un grupo de jóvenes trabajadores, entre los que se encuentra uno de sus pupilos, la confunden con la ex novia de uno de ellos y la agreden sexualmente. En ese punto comienza la verdadera aventura de Paulina, que defenderá sus ideales hasta en situaciones límites.

Con esta sinopsis ya nos hacemos una idea de que no nos encontramos ante una cinta fácil de digerir. De hecho, cuando la vi no reaccioné, me quedé en estado de shock unos minutos. En el primer plano secuencia donde Paulina y su padre discuten ya tenía los pelos de punta y una sensación de rabia por todo el cuerpo, y así con la mayoría de escenas. Cargadas algunas de mensajes solidarios y enseñanzas, otras de machismo o dolor… Y sin embargo, todas brillantes. Hay que hacer un gran ejercicio mental a la hora de enfrentarse a ella, pero es totalmente necesario, como he dicho.

Paulina

Dolores Fonzi realiza un trabajo magistral, no podría haber mejor Paulina, eso seguro. Su contención en algunas escenas hace que empaticemos con ella aunque no la entendamos, porque es una heroína a su manera, eso lo sabemos. Incluso costándonos comprenderla, la acompañamos hasta el final de la cinta, sufrimos con ella y la queremos. Ojalá podamos disfrutar de su trabajo más a menudo en las salas de nuestros cines, porque gracias a esta actuación, y su pequeño papel en Truman, hemos descubierto una actriz de esas que convierten un guión en realidad.

No es de extrañar que esta película esté consiguiendo tanto reconocimiento, pues se nota que todo el equipo técnico y artístico, además de cada actor, ha puesto lo mejor de ellos. Así que no perdáis la oportunidad de verla, porque si no lo hacéis, lo más seguro es que os arrepintáis.