¿Por qué decidiste centrarte en la temática social para tu primera película?
Como autor, siempre me he interesado por el cine social, sobre todo por las injusticias que se producen en nuestra sociedad. Creo que el cine es una herramienta muy potente con la que se puede transmitir ideas al espectador. Puede que con ello no cambiemos el mundo, pero sí podemos contribuir a mejorarlo.
¿Esa pasión por ese tipo de cine se debe a tus raíces o por tu entorno?
Soy una persona de barrio, muy humilde. Siempre he pensado que entretener no debe ser la única finalidad del cine. Además, una película como Techo y comida que supone más de tres años de trabajo requiere de una gran pasión por parte de todo un equipo para poder llevarla a cabo.
¿Hubo alguna situación concreta de injusticia que te llevara a realizar este proyecto o simplemente fue la situación de crisis general?
En el sur de Andalucía el tema social está muy castigado, pero sí que hubo un caso en concreto por el que decidí hacer la película: hace unos años, una vecina que tenía dos niños pequeños me pedía leche y comida, hasta que un día desapareció. Tiempo después me enteré por televisión de que la habían desahuciado. Esta historia me afectó muchísimo y por ella decidí escribir el guión de Techo y comida.
Techo y comida es una de las películas que más ha tocado la fibra de los espectadores este año. ¿Esa era tu intención o era la de llevar al público a la reflexión?
Las dos cosas, ambas van de la mano. Si te toca y te llena, te sensibiliza y te hace reflexionar. Yo creo que el compromiso social que exige la película es tan grande que obligatoriamente lleva a la reflexión. Y no hay más satisfacción para mí que el hecho de que me digas que así ha sido. Tristemente, la situación social de nuestro país no ha cambiado demasiado.
¿Tuvisteis problemas de financiación para poder rodar la película?
Toda la financiación viene por los productores, gracias a ellos ha salido adelante, ya que no hemos contado con ningún tipo de subvención pública ni ayuda por parte de medios audiovisuales. He tenido la gran fortuna de contar con su apoyo incondicional durante el desarrollo de todo el proyecto.
¿La austeridad y sencillez que transmite la película se debe a una falta de presupuesto o es algo intencionado en relación al tema de la película?
Esa sensación que transmite la película es meramente una decisión creativa, la productora me ofreció un abanico de posibilidades y nos decantamos por un estilo que acompañara a la historia que estábamos contando. Además, hacerla de otra manera no habría supuesto más dinero. Algunos medios de comunicación equivocadamente han dado por hecho que la sencillez de los planos se debe a un bajo presupuesto, pero no ese no ha sido el caso.
¿Tu objetivo era dar voz a las personas que no la tienen?
Exacto, ese era el objetivo principal de la película, dar voz a las personas a las que nadie escucha, quería aportar mi granito de arena para darles voz. Está claro que no voy a cambiar el mundo, pero sí puedo contribuir a concienciar a los demás. Sé de personas que después de ver la película han decidido hacer voluntariado para ayudar a los más desfavorecidos. Esa es la prueba de que al menos algo sí que se puede hacer para mejorar la situación entre todos.
Una de las razones por las que la película llega y emociona tanto al público es sin duda la interpretación de Natalia de Molina. ¿En qué momento decidiste y por qué que Rocío debía ser ella?
Es una actriz que estaba en un momento emergente de su carrera, había ganado un Goya y por sus orígenes podía plasmar perfectamente el acento propio de la gente de Jerez. Reunía todos los requisitos para encarnar al personaje y decidimos contactar con ella. Por suerte para nosotros, rápidamente nos dijo que aceptaba el papel sin pensarlo por lo mucho que le había emocionado el guión. Desde un principio nos demostró que sentía la misma pasión por el proyecto que nosotros. Sin lugar a dudas puedo decir que ha sido la mejor decisión que he tomado, me tocó la lotería cuando nos dijo que sí, a pesar de tratarse de nuestro primer largometraje.
«Los políticos de todos los partidos deberían ver la película para tomar conciencia de lo que ocurre en la calle.»
¿Hubo un trabajo de documentación previo para poder crear y definir el personaje de Rocío?
Sí, vimos muchos documentales, leímos y hablamos con personas que se encontraban en este tipo de situación. Lo cierto es que, a pesar de la dureza de la historia de Rocío, la película ha acabado siendo muy suave en comparación con muchos casos verdaderamente dramáticos que nos hemos encontrado. De hecho, hicimos un pase especial para asociaciones de ayuda y ONG’s y lo que me dijeron al ver Techo y comida es que había reflejado totalmente la realidad y que, incluso me había quedado corto. La verdad es que quise explicar un caso duro pero sin pasarme, para poder transmitir el hecho de que esa situación podríamos estar viviéndola cualquiera de nosotros.
¿Cuál es tu momento favorito de la película?
Hay muchos, pero quizá me quedo con la escena de la visita al abogado, por lo difícil que fue rodarla. Técnicamente era una escena muy complicada por las condiciones de espacio, equipo y planos que requería. Muchas de las personas que han visto la película, en cambio, suelen quedarse con la escena del abrazo entre madre e hijo durante el partido.
En realidad, los culpables directos de toda esta historia no aparecen en la película, ya que incluso los dueños del piso en el que Rocío vive de alquiler sufren su propio drama. Si tuvieras que elegir a una persona para que viera la película y se le removiera la conciencia, ¿a quién elegirías?
Aunque creo que todo el mundo debería verla, sí que es verdad que en el caso de los políticos debería ser obligado para que tomaran conciencia de lo que ocurre en la calle. Para entender la situación social actual hay que estar más cerca de las personas. Por poner un ejemplo, la gente de Cruz Roja sabe perfectamente lo que estas personas están viviendo porque están en contacto con ellas a diario. Desde la burbuja de un despacho es imposible enterarse de nada. Por eso creo que los políticos, de todos los partidos, son los primeros que deberían verla.