Dice el conocido refrán que segundas partes nunca fueron buenas, y si bien no sé si me atrevo a calificar a Percy Jackson y el mar de los monstruos como una buena película, no tengo dudas a la hora de afirmar la mejoría en calidad con respecto a su precuela. Y es que esta excepción a la regla, segunda adaptación de la saga juvenil Percy Jackson, convence y cumple su misión de ser una película entretenida para un público juvenil, cargada de acción prácticamente desde el minuto 1 y con un 3D que hace de la película uno de sus grandes atractivos.
Y sin embargo, la calificaría como una película de ‘peros’. Percy Jackson y el mar de los monstruos tenía todos los ingredientes necesarios para hacer de esta saga un éxito aún mayor, comparable al nivel de calidad de otras también mundialmente conocidas, pero sin embargo (y ahí va el primer de unos cuantos ‘peros’) da la sensación de que esos ingredientes estén mal mezclados, de que no consiga dar con la receta del verdadero triunfo.
No voy a negar su muy buen principio, una banda sonora que envuelve y sutilmente da con el toque exacto que cada escena necesita o unas localizaciones que especialmente hacia el final de la película hacen que cueste distinguir si son ellas o los personajes los verdaderos protagonistas de la historia. Pero tampoco voy a negar unos efectos especiales que, tratándose de una gran producción, dejan que desear o un guión mejorable, que en determinadas ocasiones provoca que te pierdas y no sepas qué o a quién están buscando o no entiendas por qué los personajes pueden llegar a parecer seres bipolares, al igual que sus poderes.
Lo que parece un intento de mezcla de diversas sagas, no es sino una película básicamente centrada en una única trama, con personajes potenciales que en algunos casos no terminan de ser aprovechados en profundidad, pero sí enriquecidos con nuevas incorporaciones. Si mencioné anteriormente que las localizaciones podían llegar a robar el protagonismo en algunas escenas, bien en muchas de las restantes lo podrían hacer unos secundarios sobresalientes, que proporcionan algunas de las mejores notas de humor del film.
Protagonistas excesivamente correctos (después de su actuación en Las ventajas de ser un marginado, cualquier interpretación por debajo de ese nivel excelente de Logan Lerman parecerá correcta), Percy Jackson y el mar de los monstruos es, pese a todo, una película entretenida. Mejor que la primera, no creo que su esperado aumento en taquilla sea lo suficientemente holgado y justifique el final abierto que deja esta secuela. Es obvio que la película te resultará liosa si no has visto la primera recientemente, pero también es obvio que, en esta película, lo que no debería ser obvio se intuye desde un principio.


