Reina y patria

El director de la alabada Esperanza y gloria (1987), John Boorman, nos trae esta secuela que, previsiblemente, pasará sin ser vista por nuestras carteleras. Y es que Reina y patria a duras penas consigue conectar con el espectador en algún momento de sus 114 largos y pesados minutos de duración.

Bill Rohan (Callum Turner) es un joven inglés de 18 años que debe dejar su tranquila y familiar rutina para realizar el servicio militar obligatorio durante la Guerra de Corea. Allí se hace amigo de Percy (un delirante Caleb Landry Jones), con el que ideará un plan para acabar con la carrera del sargento Bradley para que deje de hacerles la vida imposible.

Reina y patria

Pese a los esfuerzos de todo el elenco de actores y de alguna que otra gracia con chispa, el guión y la trama resultan ser sumamente aburridos y poco creíbles. Sí que destaca positivamente un magnífico grupo de actrices formado por Tamsis Egerton como la mujer atractiva, depresiva y misteriosa de la que es imposible enamorarse, y Vanessa Kirby (Una cuestión de tiempo) en el papel (lamentablemente demasiado secundario) de la alocada hermana del protagonista.

Otro punto a su favor es su cuidada fotografía de Seamus Deasy y un vestuario perfectamente seleccionado con el que Reina y patria se convierte, al menos, en un buen trabajo visual. 27 años después, Boorman pasa de recibir 5 nominaciones a los Oscar (entre ellas como mejor película, guión y director) a decepcionar con una insulsa segunda entrega con la que tristemente nos hace desear que la historia acabe aquí.