Corazón silencioso

El director danés Bille August (La casa de los espíritus) ofrece en su último trabajo un drama familiar en el que se plantea algo tan lúgubre, duro y delicado como la eutanasia. Esther (Ghita Nørby), enferma terminal de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), ha decidido poner fin a su vida con la ayuda de su marido antes de que la enfermedad la consuma por completo y, para despedirse de sus seres queridos, los reúne a todos en su casa durante un fin de semana.

El trío femenino de protagonistas inundan la pantalla con un derroche de talento impecable, aportando a la trama la combinación perfecta de fuerza y fragilidad que la trama necesita. Ghita Nørby borda el papel de matriarca y punto de conexión entre todos los miembros de la familia. Por su parte, nos encontramos con una magnífica Paprika Steen en el papel de hermana mayor rígida y responsable, por el que fue premiada en el Festival de San Sebastián como mejor actriz. Danica Curcic es quien nos ofrece los momentos más intensos como la hija pequeña desequilibrada y con profundos problemas emocionales.

Corazón silencioso

Corazón silencioso fusiona el choque entre miembros de una misma familia al más puro estilo teatral de Agosto, el dolor y el apoyo de una pareja de ancianos ante sus últimos días juntos de Amor y, aunque de manera más leve, el discurso a favor de la eutanasia de Mar adentro.

La aceptación de lo inevitable, el derecho a decidir el cómo, el dónde y el cuándo afrontar la muerte y, especialmente, la manera en que nuestros más allegados asumen la realidad conforman un entramado de emociones y disputas que terminan en una brillante explosión dramática.