La tristeza es un sentimiento inherente al ser humano que nos invita a crecer personal y emocionalmente, tal y como Pixar se ha encargado de recordarnos recientemente con su brillante Inside Out (Del revés en España). No obstante, una vida sólo habitada por la amargura y la desazón no hay quien la aguante y eso es precisamente lo que ocurre en el drama Señor Manglehorn.
Al Pacino da vida a un cerrajero en horas bajas cuya existencia carece de todo sentido. Sólo su adorado gato es capaz de sacarle de la ensimismación extrema y la obsesión por un amor perdido es lo único que le mantiene con vida. David Gordon Green firma esta cinta dramática que navega por las estaciones de la tristeza personifica en el Señor Manglehorn.
A pesar del talento que despliega Al Pacino en su interpretación casi monologuística, el film adolece de ritmo y la oscuridad de su montaje termina por evadir al espectador de la trama. Asimismo, Señor Manglehorn no cuenta con personajes secundarios desequilibrantes, sino que son todos meros bufones a la espera de un protagonista sumido en el pozo más profundo de la desesperación.
En resumen, este largometraje bien podría titularse «Ensayo sobre la tristeza» y no es ni de lejos la mejor película protagonizada por Al Pacino, quien no obstante pone todo de su parte para salvar los muebles de Señor Manglehorn. Si estáis buscando en los cines una producción que hable de desdicha sin caer en la depresión, Pixar es la respuesta.