Puedo imaginarme lo que pensaste al enterarte de que la saga cinematográfica de Spider-Man se iba a iniciar de nuevo: «¿En serio, otra vez?». Al menos eso es lo que yo pensé. Pues bien, os adelanto que el resultado final alentador. Spider-Man: Homecoming supone toda una regeneración del personaje y aporta muchas más novedades que su antecesora (y también efectiva) The Amazing Spider-Man.
Empezando por su pequeño gran protagonista, un Peter Parker mucho más joven, y por lo tanto más creíble en su etapa de instituto, interpretado por Tom Holland (Lo imposible). El nuevo Spider-Man nos trae toda una bocanada de aire fresco en la piel de un chico mucho más natural y divertido, un centennial aprendiz de superhéroe que aspira a formar parte de Los Vengadores. Para conseguirlo tratará de demostrarle a Iron Man su valía y sus habilidades para hacer algo más que ayudar a ancianas desorientadas o gatos atrapados en un árbol.
Entre los grandes aciertos de esta nueva saga destacan la liberación que supone no tener que pasar de nuevo por la muerte del tío Ben (de verdad, ¡muchísimas gracias!) o el rejuvenecimiento de la tía May interpretada por una tan responsable como enrollada Marisa Tomei.
Spider-Man: Homecoming supone toda una regeneración del personaje y aporta muchas más novedades que su antecesora (y también efectiva) The Amazing Spider-Man.
Contar para el personaje antagonista con un Michael Keaton que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera tras la todavía reciente Birdman, por la que consiguió su único Oscar, es sin duda otro de los puntos fuertes de Spider-Man: Homecoming. El experimentado actor se crece en un papel que es todo un cóctel de poder y rabia al que será muy difícil pararle los pies.
Las escenas de acción, por su parte, aportan grandes momentos, siendo especialmente espectaculares y emocionantes las escenas del barco y las del ascensor. Todo ello, unido a unas buenas dosis de un humor muy acertado, hace de la nueva versión del superhéroe una más que entretenida entrega y apunta a unas prometedoras secuelas. En 2019 veremos si John Watts logra mantener este gran nivel en su segunda parte.