Si echamos la vista atrás en el cine de senderismo, encontramos grandes historias de superación que en el fondo ocultan un anhelo de conocer nuestro interior. En este tipo de road movies destacan títulos como Hacia rutas salvajes o la más reciente Alma salvaje, dos trabajos capaces de sobrecoger al espectador y despertar su sed de aventuras. Con Un paseo por el bosque descubrimos que es posible hacer senderismo y vivir una gran aventura sin grandes reflexiones sobre la vida ni discursos grandilocuentes.
La última película de Ken Kwapis (Una aventura extraordinaria), nos trae una historia mucho más amable, divertida, realista y cercana sobre estos viajes revitalizantes que tiene como protagonistas un dúo formado por dos pesos pesados como Robert Redford y Nick Nolte. Bill Bryson (Redford), es un escritor de viajes entrado en años que se dispone a emprender la que seguramente será su gran aventura: escalar los Apalaches atravesando varios estados del continente americano. Le acompañará un antiguo amigo al que hace mucho que no ve (Nolte) y con el que, en un principio, tiene pocas cosas en común.
Como no podía ser de otro modo, Un paseo por el bosque está llena de contratiempos, aprietos y momentos que, aunque no te harán reír a carcajadas, te dejarán con una sonrisa permanente. Ambos actores consiguen complementarse y lograr un equilibrio perfecto para que el film no decaiga en ningún momento. Los momentos más entrañables se producen gracias a la química entre Robert Redford y Emma Thompson, quien desde un papel secundario interpreta con una mezcla de dulzura y templanza a la mujer que le espera en casa.
Se trata de una de esas películas que no están pensadas para ser recordadas, sino para ser simplemente disfrutadas. Algunos quizá pedirían más, pero para mí es más que suficiente.