El género de ciencia ficción nunca ha sido objeto de abundantes experimentaciones en la historia del cine español. Ha tenido que llegar Kiko Maíllo para demostrar, con su primer largometraje, que el séptimo arte sabe de todos los registros para emocionar al espectador.

Eva añade humanidad al género, demuestra que los efectos especiales pueden emplearse para contribuir a la exploración de las emociones del hombre. Pese a que su puesta en escena deja atónito a cualquiera que se maraville frente al poder de la imagen –excelente desmembración visual del cerebro robot-, la singularidad de la película reside en la utilidad que tienen esos efectos para entender las relaciones humanas entre sus protagonistas.

Sin caer en el tópico del robot como máquina diferenciada del hombre, aquí ambos sujetos se correlacionan sin saber diferenciar la naturaleza de uno u otro. Precisamente, así se desarrolla la trama de Eva, que nos sitúa en el año 2041 y en un periodo en el que los seres humanos conviven con criaturas mecánicas (gran puesta en escena de un Lluís Homar androide que mantiene una sólida química con la mascota robótica del protagonista).

Con un principio que augura un final trágico, un ingeniero cibernético interpretado por Daniel Brühl regresa a su lugar natal para crear un niño robot y reencontrarse con su anterior enamorada, la polifacética Marta Etura. Pero, diez años de ausencia han hecho que ésta se haya convertido en la esposa de su hermano (Alberto Amann) y que su hija (una pícara y sobria Claudia Vega) despierte el interés del protagonista como el modelo a seguir para crear su proyecto de niño robot.

A partir de aquí, el entramado de relaciones entre robots y humanos se diluye de tal forma que lo importante no es diferenciar a unos de otros, sino descubrir el sentimiento que los une. Pese a que hay una sobrecarga de recursos propios de la ciencia ficción, que en ciertos momentos entorpecen la intriga de la historia, el sorprendente desenlace da respuesta a ese uso y te hace tomar conciencia de la siempre olvidada vulnerabilidad del ser humano. ¿Cómo crear al robot perfecto cuando su inventor no es portador de esta facultad?

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One Comment

  • Eva fué una gratísima sorpresa, de lo que más me gustó el año pasado… Los actores están magníficos, en especial Lluís Homar que no falla nunca. Me encanta como lleva una peli de ciencia ficción al terreno del drama, de la sensibilidad siendo capaz de dejarse influenciar claramente por clásicos como Blade Runner. Lo de Marta Etura es una maravilla y creo que tenemos mucho futuro con actores como Brühl, si tienen cerca a directores como Maíllo.

    Un saludo y buena reseña!