El cine español poco a poco se va haciendo un hueco fijo en la cartelera de nuestro país. Puede que esta época de crisis no sea la mejor para sacar adelante películas con poco presupuesto, y mucho menos obtener beneficios altos por ellas. En cualquier caso, no dejan de surgir nuevos talentos en la dirección año tras año. Si este pasado año Jorge Torregrossa y Oriol Paulo debutaban con éxito en la gran pantalla, este viene también con unos cuantos nombres.
Uno de ellos es el tarraconense Jesús Monllaó Plana, que tras dos cortometrajes se atreve con la cinta Hijo de Caín. Puede que a muchos la falta de experiencia les juegue malas pasadas en las óperas primas, pero no es el caso de Monllaó Plana, al menos en mi opinión.
Hijo de Caín es un thriller que se basa en las difíciles circunstancias en las que se ven una pareja cuando empiezan a darse cuenta de que su hijo adolescente necesita ayuda psicológica y de la buena. Nico es un chico difícil y agresivo, sobre todo con su padre, a quien no tiene muy en gracia. Además se pasa todo el día jugando al ajedrez, y su vida social es prácticamente nula.
Finalmente un psicólogo se hace cargo de los problemas de Nico, y paso a paso irá indagando en su vida tratando de encontrarle un porqué a su personalidad. Finalmente tendremos delante de nosotros una trama que sorprenderá solo a unos cuantos, pero que entretendrá a todos.
Como pueden leer, me ha gustado Hijo de Caín. Sí, me ha parecido un film muy respetable y parece que ha tenido una dedicación pulida. Por supuesto tiene sus fallos, todos leves eso sí, y que a fin de cuentas no tienen importancia. La historia está basada en el best seller de Ignacio García-Valiño, Querido Caín, y con un guión de David Victori y Sergio Barrejón.
Quizás de toda la película lo que más me ha molestado en cierto modo, que ha sido como una espinita en el dedo, es ver una escena que la considero innecesaria. No tiene apenas relevancia, pero creo que la escena de cama no aporta nada. A veces pienso que el cine español sin desnudos ya sean completos o no, no sería cine español.
El reparto me ha llamado mucho la atención. Encabezando el cartel de la película y como actor más conocido tenemos a nuestro José Coronado, que estos últimos años tiene todo lo que el mundo busca: mucho trabajo. Coronado nos deja una actuación buena, sin destellos pero tampoco tiene fallos. Después de todo, nos gusta más viéndolo decir tacos o apuntando a alguien en la cabeza, y no como un padre preocupado como lo vemos en Hijo de Caín.
El 10, la notaza del elenco se la lleva David Solans, quien encarna al joven problemático Nico. Lo cierto es que este desconocido actor para mí cuaja una magnífica interpretación. No dudo de que próximamente dará mucho que hablar, y espero que sea a tener cuenta en las nominaciones de los próximos premios. Tanto Julio Manrique como Maria Molins hacen su trabajo correctamente, manteniendo en todo momento el nivel interpretado que la cinta reclama.
No me olvido de la mención especial que requiere el gran Jack Taylor, veterano actor que nos brinda una brillante muestra de todo lo que aprendió trabajando con directores del nivel del recién desaparecido Jess Franco, Milos Forman o Roman Polanski. En definitiva, Hijo de Caín sí es una opción muy firme en la cartelera actual. Hay películas muy llamativas, pero doy fe de que esta cinta española no les defraudará, y no saldrán de la sala con la sensación de haber tirado el dinero.



