Año 2072. Los asesinatos están prohibidos y los viajes en el tiempo son empleados por las mafias criminales para enviar a sus víctimas al pasado, donde son eliminadas.

Año 2042. Joe (Joseph Gordon-Levitt) es un looper, uno de esos matones a sueldo que ejecuta a esas personas enviadas desde el futuro. Un día, el elegido a abatir es él mismo, 30 años mayor (Bruce Willis), quien escapa para intentar cambiar el curso de su propia historia.

Año 2012. Se estrena una película de Rian Johnson, cuyo celebrado debut fue la independiente Brick (2005). Tras coquetear con el género policiaco se ha atrevido ahora a conjugarlo con el de la ciencia ficción. Pocas bondades pueden encontrarse en este nuevo film, que comienza con una interesante premisa, a lo Philiph K. Dick, y tras mucho titubeo y vuelta de tuerca se acaba desinflando con una trama sobre telequinesia a lo Stephen King.

La ambientación de esa sociedad futura es poco estimulante: motos flotantes, pantallas finas como hojas de papel. Nada que no se haya visto ya. Como los viajes en el tiempo, casi un género en sí mismo que ya ofreció todas sus posibilidades en la trilogía Regreso al futuro. Por otro lado, el aspecto de Gordon-Levitt desconcertará a todos los espectadores: una extrema caracterización facial, cuya intención es asemejar sus rasgos a los de Bruce Willis –que interpreta el mismo personaje con 30 años más-, distrae de la trama y dificulta su propia labor como actor. A los más nostálgicos les recordará a Montgomery Clift tras la cirugía a la que se sometió tras un fatal accidente de coche-.

Willis está más cómodo en su papel de héroe de acción, lo cual no es ninguna sorpresa. Por ahí también encontramos a un convincente Jeff Daniels, quien merecería algún papel de mayor enjundia, y a una portentosa Emily Blunt, cuyo hijo, encarnado por el niño Pierce Gagnon, resulta la presencia más inquietante de la película. Looper habla de las consecuencias que pueden tener algunas decisiones. Es mejor apuntarse este mensaje y ahorrarse las dos horas de metraje. – Por Jesús Blanco