30 años han pasado ya desde que Michelangelo, Donatello, Leonardo y Raphael asomaran por primera vez sus cabezas de tortugas mutantes y para celebrarlo, las productoras Paramount Pictures y Nickelodeon Movies nos traen a las salas una nueva versión de la historia de estos reptiles ninja, de la mano del director sudafricano Jonathan Liebesman y de Michael Bay a cargo de su producción.
Con una reluciente caracterización y un derroche de efectos especiales, la prometedora cinta sin embargo difícilmente pasará el corte de los fans más veteranos de Las Tortugas Ninja. Y es que el film no apuesta fuerte por las tortugas sino por una bella Megan Fox en el papel de April O’Neil, una reportera incansable cuya intrepidez le conducirá al descubrimiento de estos héroes reptiles.
Con importantes variaciones argumentales, el film centra la acción en torno a la periodista y su inagotable vocación informativa por descubrir a los misteriosos salvadores de la ciudad, que contraatacan todas las tentativas criminales del malvado Shredder y su Foot Clan. No obstante, esto hace que las tortugas tarden en salir a escena y durante algo más de 15 minutos nos preguntemos si estamos en la sala equivocada.
Cuando los Ninja finalmente hacen su aparición estelar, las bromas infantiles eclipsan a la magnífica caracterización de las tortugas y la decepción se apodera del espectador. A pesar de todo lo anterior, la cinta logra avanzar gracias a las secuencias de combate y de acción trepidante que sí logran reavivar el espíritu ninja de esta saga, y a una Megan Fox convincente en un rol tan insulso como previsible.
Las Tortugas Ninja es Michael Bay en estado puro: efectos especiales a raudales, humor básico y pueril, y un encadenamiento de actos que, si bien gozan de atractivo por tu intensidad, acusan la falta de coherencia interna del film. El nuevo trabajo de Jonathan Liebesman es una reinvención de la conocida serie de cómic y televisión que contaba a priori con todos los ingredientes para resultar un blockbuster aceptable, pero la superficialidad de sus personajes y la descafeinada progresión de la producción terminan echando por tierra a Las Tortugas Ninja.
Una pena, sobre todo para los cientos de fans que llevan tres décadas soñando con unas tortugas ninja a la altura de su imaginación.