David Fincher lo ha vuelto a hacer. Una vez más, el cineasta estadounidense ha tomado  una historia un tanto anodina sobre el papel y la ha convertido en un brillante thriller psicológico cuya fuerza de atracción absorbe al espectador hasta la llegada de los créditos. Perdida es el retorno de un maestro en el arte de contar historias por medio de la cámara, que ha encontrado en esta ocasión en Ben Affleck y Rosamund Pike a los perfectos complices cinematográficos.

La cinta sigue la enigmática desaparición de Amy Dunne (Rosamund Pike) el día del quinto aniversario de su matrimonio con Nick Dunne (Ben Affleck). Pronto, los medios de comunicación se harán eco de la noticia y la nación entera se movilizará para buscar a Amy, la nueva novia de América. Pero el circo mediático también desenterrará la caja de Pandora del idílico matrimonio y la coartada de marido perfecto de Nick se tambaleará hasta convertirlo en principal sospechoso de la desaparición de su esposa.

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Perdida parte de la volatilización de Amy para desdoblarse en dos líneas narrativas yuxtapuestas que alternan la voz de la conciencia de la joven con la búsqueda incansable de sus allegados. A medida que transcurren las escenas, los secretos salen a la luz y la versión oficial se diluyen en favor de una historia abierta a todo tipo de desenlaces. Y de repente, la trama da un giro y todas las incógnitas se resuelven por sí solas y finalmente, el puzzle encaja. Pero es ahí donde reside la magia del film puesto que a pesar de las evidencias, la acción no pierde fuelle ni por un instante.

No obstante, parte del mérito de la cinta también reside en sus personajes protagonistas, dos caracteres en permanente evolución que retan al espectador con sus giros al tiempo que van desenmascarándose fotograma tras fotograma. Si bien Ben Affleck ya nos tiene acostumbrados a papeles memorables, Rosamund Pike nos sorprende en la película con una interpretación sobresaliente, ciertamente alejada de sus habituales roles secundarios de rostro bonito y poca profundidad emocional.

En Perdida el suspense está servido aún cuando ya no queda crimen por resolver y la crítica mordaz al amarillista panorama mediático es el perfecto trasfondo para una cinta a todas luces brillante. No lo olviden, a partir del 10 de octubre tienen una cita con David Fincher en la gran pantalla.