La historia empieza con la desesperada huida en coche de un criminal (Mel Gibson), que acaba siendo detenido y encerrado en una prisión mexicana llamada El Pueblito, donde el personaje de Gibson, Driver acaba encerrado y marginado. La cárcel no será un sitio fácil donde vivir pero con la ayuda de un niño de 10 años interpretado por Kevin Hernandez, todo será mucho más sencillo.
Mel Gibson apuesta de nuevo por el género de acción con pequeñas dosis de humor al más puro estilo Arma Letal (Richard Donner, 1987), y nos demuestra que sigue en forma a pesar de sus 56 años. El actor deja atrás los trabajos que se apartaban de su experiencia como hombre de acción y de los que reflejaban su ideología y pensamientos.
En esta película, Gibson vuelve a ponerse en la piel del productor y coguionista y además, regresa a la interpretación. Cuando el actor tiene estos tres roles, implica que en el film aparecen opiniones personales ocultas y reflejos de los pensamientos del actor por lo que convierten esta película puramente de acción en algo más trascendente. La denuncia está presente y Mel Gibson añade su visión católica tradicionalista para tratar a la figura de La Santa Muerte.
Adrian Grunberg había trabajado anteriormente como ayudante de dirección junto a Mel Gibson en films como Apocalypto pero esta vez se estrena en el papel de director con este largometraje traducido como Vacaciones en el infierno (lamentable cuando el título original es «Como pasé mis vacaciones de verano») y dirige al actor de forma excelente en una película donde tiene cabida desde una delirante imitación de Clint Eastwood (con previo consentimiento del actor) hasta la aparición de un luchador profesional mexicano como Blue Demon Jr.
Desde que Mel Gibson está en el punto de mira de Hollywood por los desvaríos en su vida personal, la industria ha decidido jugar con su rasero comercial (y apartarlo de la dirección religiosa/moral) y traernos un thriller clásico pero efectivo a partir de una trama simple donde todo acaba encajando a la perfección.
Lo mejor: Mel Gibson hablando chicano
Lo peor: La imitación de Eastwood se queda corta


