La última película dirigida por el director Paul Schrader que tuvo su estreno en EE.UU en el año 2008, llega a nuestras pantallas 4 años más tarde. Basada en la novela de Yoram Kaniuk, cuenta la historia de un judío “payaso”(Adam Stein) que hacia el año 1930 trabajaba en Alemania junto a su familia y demás componentes, en un pequeño circo o burdel.

Cuando el movimiento nazi llega a su auge, éste es detenido por los alemanes, y obligado por el comandante Klein, -si quiere seguir con vida- a comportarse como un perro. Esto le supone un gran trauma, por lo tanto, al sobrevivir a los genocidios debe ingresar en un centro psiquiátrico localizado en Israel, donde restablece una conexión con su angustioso pasado a través de un niño que ha sido criado como un perro. La película está protagonizada por un elenco de grandes actores, tales como Jeff Goldblum (Adam Stein), Willen Dafoe (comandante Klein) y Derek Jacobi (Doctor Nathan Gross).

Podemos decir que esta vuelta de Schrader como director, nos deja a medias, ya que esta historia a primera vista suena cautivadora, y, podría haberse exprimido esa esencia de manera que conmoviera más al público. Pero, si bien nos hace meditar sobre todas las catástrofes que fueron vividas durante el auge del nazismo, y la repercusión que tuvieron, no acaba de llegar del todo al espectador, pues muchas escenas parecen inconexas y quedan deslucidas ante el resto.

No es una apuesta segura, tampoco cuenta con un guión espectacular, aunque desde el minuto uno, se aprecia el esfuerzo de los actores, como cada uno de ellos está metido completamente en su papel. De eso no se puede poner  pega ninguna. También es cierto que, una vez comenzada la película, tienes que terminarla, ya que te introduce en un mundo de curiosidad en el que quieres conocer el final. Saber como termina desenvolviéndose la trama que conecta a Adam Stein con el niño que cree ser perro.

No es el mejor film de Schander y quizá por eso ha tardado tanto en ser estrenada en nuestro país.